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Fernando Follos Pliego

Nació en Zaragoza en 1976. Estudió la titulación de Bch. of Environmental Risk Management de la Universidad de Cardiff. Allí encontró su vocación profesional: la optimización y mejora de procesos e impactos ambientales. Tiene más de 20 años de experiencia trabajando en temas de calidad del aire, medio ambiente industrial, emisiones, residuos y salud ambiental, tanto desde el sector privado como el público. Actualmente en Tdot, antigua Troposfera.

Preguntas y respuestas

Si miramos tu web, vemos que has tenido una intensa carrera profesional dedicada a la mejora de procesos industriales para reducir su impacto ambiental. Además, es algo que has hecho desde lo público y lo privado. Después de todo lo vivido, en general, ¿qué predisposición dirías que tienen las empresas españolas a invertir para ser más sostenibles medioambientalmente hablando?

En general el medio ambiente se ha convertido en una oportunidad que está sobre la mesa de cualquier empresa, compañía u organización, ya que si o si reporta beneficios. El que no vea esto está abocado a la desaparición. Aquí lo que cambia es el planteamiento.

Hay empresas que se han percatado de que estos beneficios están en su verdadera integración en el medio ambiente y en la sociedad, que adoptan como un “stakeholder” más al entorno y que actúan para el máximo beneficio mutuo. Esto resulta en un beneficio al medio/largo plazo y en un incremento de la resiliencia, algo vital para los cambios que ya estamos sufriendo y para lo que nos queda por venir.

Hay otras empresas que el beneficio lo ven al corto plazo, el medio ambiente sigue siendo un coste y el beneficio está en adoptar la moda para vender su producto. Se busca realizar pequeños esfuerzos que se puedan vender como grandes logros, disfrazar a la mona de seda para vender lo que el consumidor quiere oír. Este es el motivo por el que el Greenwashing está tan en boga en la actualidad.

El problema es que los primeros muchas veces, se ven apantallados o tapados por los segundos y pierden su rendimiento comercial al equipararse. De hecho, conozco empresas que han hecho grandes avances en medio ambiente y que han preferido no venderlos por no aparentar que están “vendiendo la moto”. Es una lástima. El engaño muchas veces se termina convirtiendo en la tónica general y puede terminar frenando la verdadera acción.

A pesar de tu juventud ya cuentas con una amplia experiencia ¿Qué cambios has podido apreciar en la gestión ambiental de las empresas desde tus inicios? ¿Cuáles consideras que son los principales retos en los próximos años?

En primer lugar, gracias por lo de “juventud”… hoy en día que con 40 y tantos le llamen a uno joven es ya todo un privilegio. Respecto a los cambios, la verdad es que han sido variopintos. Hay sectores y regiones en los que la evolución no ha sido especialmente halagüeña, y otros en los que el cambio ha sido brutal.

En emisiones he visto conseguir grandes avances y mejoras, y en muchas de las empresas con las que trabajo hemos conseguido hacer grandes cosas en materia de minimización residual y cierre de ciclos. De todas formas, no preguntes a una persona como yo algo así, para mi todos los cambios que consigo o que veo me parecen lentos, a mí me gustaría que todo fluyera mucho más rápido y mejor, así que siempre soy “negativo” con esto.

Respecto a los retos ambientales, creo que el principal viene a ser el cambio radical de concepto que tenemos que generar en la sociedad y en el sistema, y el poco tiempo que tenemos para hacerlo. Vivimos en un sistema claramente insostenible, con una inercia brutal, que además lucha por perpetuarse. El futuro pasa por saber que el consumo no da la felicidad, que el PIB no puede definir la riqueza ni el bienestar, y mucho menos si para eso tiene que estar en constante crecimiento. Que no se trata de pagar por tener bienes, sino por tener servicios, que algo reparado o reutilizado no es malo, ni mucho menos, que lo verdaderamente circular está hecho de residuos y proporciona la base para nuevos productos, y no se llama reciclaje…. Y un largo etcétera de imprescindibles.

Imagina que mañana te llaman de la Unión Europea para decidir las políticas de empresa e industria de los próximos años en materia de sostenibilidad medioambiental, ¿cuáles serían tus primeras propuestas?

Mi primera propuesta sería una regulación ambiental de los productos. Al igual que no se puede poner en marcha una actividad industrial sin hacer antes una evaluación de impacto ambiental de la misma, no se debería sacar al mercado un producto sin estudiar cual va a ser el impacto que va a generar a lo largo de todo su ciclo de vida…. ¿qué materias primas va a consumir?, ¿qué recursos naturales?, ¿cuánto tiempo de vida útil tiene?, ¿qué residuos deja?, ¿cómo se van a gestionar? ¿Cuáles son los puntos fuertes y débiles de su ciclo de vida?…. Y que todo ello quede a disposición del consumidor y marque incluso la “viabilidad legal y económica del producto”.

Mi segunda propuesta iría directa a la línea de residuos. Hay que profesionalizar el sector, trazar de forma estricta su gestión y potenciar definitivamente el mercado de las materias primas secundarias y los productos reacondicionados / reparados o de segunda mano. No se puede tardar tanto tiempo en regular esta materia y generar un mercado estable de subproductos y materias primas secundarias de la máxima calidad.

La tercera actuaría directamente en la línea de flotación de la publicidad. Hay que controlar la información que se transmite al público en general, perseguir y penalizar el greenwashing, evitar que se utilicen de forma constante términos como limpio, sostenible, reciclable, renovable, cuando ni siquiera se acerca a estos conceptos lo que nos venden, prohibir que se publique información que no pueda ser refrendada por un informe auditado de forma independiente.

Entiendes ahora por qué nunca me llamarán de un sitio de estos, ¿no?.

Vamos a abrir una serie de cuestiones sobre reciclaje. ¿Cómo experto en el tema, que le dirías a nuestros lectores sobre la importancia de separar residuos y utilizar los contenedores de diferentes colores o los puntos limpios?, ¿Es necesario y efectivo este esfuerzo?

Necesario sí. Efectivo no. Nuestra función como consumidores es separar, segregar los residuos, y eso es lo que debemos hacer, algo que por cierto hacemos ya bastante bien, a tenor de lo que nos cuentan y en función de los medios que nos dan. El problema es que ese esfuerzo no se ve recompensado. El sector no recicla bien, y además nos toma el pelo, nos intentan trasladar esa responsabilidad, cargan sobre nuestras espaldas la responsabilidad del reciclaje y así evitan tener que darnos explicaciones.
Para que el esfuerzo realizado por el ciudadano en la separación de los residuos fuese efectivo, debería ser ese mismo ciudadano, que paga por los residuos a través de la compra del propio producto y hace el trabajo de segregarlos, el que exigiese cuentas a las empresas y plataformas que tienen la obligación de reciclar.

Debería exigirles más transparencia, mejores medios para segregar los residuos y generar un reciclaje de mayor calidad, mayores ratios de reciclaje, etc. Pero claro, no hemos llegado a ese punto de madurez aún y no sé si llegaremos. Nos falta mucha Educación Ambiental y de la buena, no de la que nos venden algunas de estas plataformas.

Hay muchas voces críticas, entre las que te encuentras, sobre el sistema de tratamiento de residuos y reciclaje. ¿Cuáles son para ti los principales problemas? ¿Qué soluciones puedes dar?

Es un tema complejo, en el que todo el mundo tiene una parte primordial de la culpa. Desde el consumidor, hasta los políticos, las empresas, o incluso el propio sector del reciclaje, y en muchas ocasiones en el problema está siempre presente el “poderoso caballero”, ya sea de una forma o de otra.

Por ejemplo, uno de los principales escollos, bajo mi punto de vista, es que pagamos por deshacernos del residuo, y lo hacemos por adelantado. Pagamos y ya nos da igual que ocurra con nuestra basura. Es como si yo le adelantase el dinero al restaurante un mes antes de ir a comer y luego ni me acordase de qué era lo que había pedido o qué tenían en el menú, y además me diese igual lo que me pusiesen en el plato. Eso es lo que está ocurriendo, y por esa razón no se tratan los residuos como se tendría que hacer.

Lo suyo es que el productor / poseedor sea responsable del residuo hasta el momento de su tratamiento, y que además pague una vez que el servicio de tratamiento haya sido realizado en base a un certificado que acredite el tratamiento. Trazamos el transporte, obligamos a disponer de contratos de tratamiento, pero no trazamos el tratamiento en sí, y deberíamos hacerlo. Deberíamos exigir, por ejemplo, que los productores / poseedores dispusiesen de un certificado de tratamiento final de sus residuos.

Imagínate el problema con alguno de los SIG (Sistema Integrado de Gestión de Residuos) que hay en este país, y en otros muchos. Ellos cobran al productor por el producto puesto en el mercado, por adelantado, y el consumidor tiene que echarlo al contenedor correspondiente para que se trate y se recicle. El SIG, que ya tiene el dinero en la mano en el mismo momento de la venta del producto, es el que tiene que gastárselo luego en reciclarlo. ¿Crees que le interesa mucho lo que se recicle?¿le interesará gastarse el dinero que ya tiene en la mano?.

Ahora bien, démosle al sistema una vuelta de tuerca, imagínate que los productores pagasen a un SIG en función del material recuperado, pagando un porcentaje en función del producto puesto en el mercado que lleve ese material, y una vez que se demuestre cuanto material ha sido recuperado….. ¿Qué ocurriría entonces? ¿No sería este un mayor acicate para llevar el reciclaje a una cota superior? ¿Se fugarían tantos residuos del sistema entonces?

Enlazando con el anterior problema, hay otro de trazabilidad y transparencia. En el sistema hay demasiados trasiegos, demasiados intercambios, demasiada especulación. Se juega con unos márgenes de beneficio muy pequeños y por lo tanto se requiere acumular y mover muchas toneladas de residuos, que muchas veces se mezclan o se cruzan. Al final, si la jugada no te sale bien, te puedes acabar arruinando y con un montón de residuos acumulados en la trastienda con los que no sabes qué hacer.

Y esto es sólo por apuntar rápidamente alguno de los principales problemas, que hay muchos más que atacar, que conste.

Si tuvieras que evaluar el sistema de reciclaje en España, en comparación con otros países, ¿qué nota le darías?, ¿y qué nota darías a las organizaciones que se dedican a recoger y recuperar los residuos?, ¿como buen profesor, qué consejo les darías para mejorar esa nota?

Nunca me ha gustado comparar. Y tampoco tengo la información suficiente como para hacerlo. Las comparaciones son siempre odiosas. Lo que sí que tengo claro es que el sistema es muy deficiente.

Sí que puedo utilizar un criterio cuantitativo para poner la nota. Así, podríamos poner una nota entre el 0 (nada de R – reutilización o reciclaje) y el 10 (todo economía circular con algo de reciclaje, la utopía). Aplicando dicho criterio, por ejemplo, y a sabiendas de que en residuos municipales no reciclamos más de un 35% según los datos de 2.018 del Ministerio, entre compostaje y reciclaje, pues te puedo decir que la nota en residuos de España sería un 3.5 sobre 10. Suspenso evidente.

La receta para mejorar esa nota creo que en buena parte ya te la he dado antes, ¿a que sí? Mayor responsabilidad del productor, mayor transparencia del gestor, trazabilidad total del residuo y pago tras servicio, todo ello dentro de un marco legal donde se promueva de verdad la economía circular.

Según nuestro último estudio sobre consumo sostenible, a un 62% de los españoles les preocupa mucho el exceso de plásticos, ¿Qué podemos hacer las personas para solucionar este importante problema?, ¿podemos cambiar algo a través de nuestras decisiones de consumo?

El plástico está demodé, y ahora es objetivo claro de campañas de todo tipo de uno y otro lado, pero yo siempre digo una cosa: El problema no está nunca en el material, sino en cómo se utiliza y para qué. El plástico no es malo, es malo el que lo utiliza mal.

No tiene sentido usar algo de baja degradabilidad para un uso de unos pocos segundos, pero el problema no está en la propiedad del material, sino en cómo dicha propiedad carece de sentido para el uso que se le da. Y aquí es donde está el problema de los plásticos, lo hemos plastificado todo sin tener en cuenta esta propiedad de su persistencia en el medio, su impacto y su acumulación. No es la primera vez que nos pasa (COPs, disruptores, etc), pero el hombre es el único animal capaz de tropezar 800 veces en la misma piedra.

Respecto a la solución al problema. Tenemos que ser conscientes de que las personas tenemos mucho poder y capacidad de cambio, deberíamos hacer bailar al mercado y a los políticos al son de nuestros deseos. Un consumidor educado, consciente y concienciado es un arma muy peligrosa para el sistema.

Podemos cambiar y mucho. Podemos comprar a granel con nuestras propias bolsas y envases reutilizados. Si hay que comprar algo envasado, podemos buscar aquello que sea un envase monocomponente, fácilmente segregable y que tenga el máximo de producto posible. Podemos buscar alternativas al plástico más coherentes para productos cotidianos que hacen un uso de este material sin sentido (cuchillas desechables, pajitas, etc), y esto solo por poner un comienzo.

En los últimos años han surgido muchas voces que defienden el SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), que es el sistema de retorno de envases que ya conocemos muchos de los más viejos del lugar. Resumiendo mucho, pagamos un pequeño precio por el envase y nos lo devuelven cuando lo retornamos. ¿Qué opinas sobre este sistema?, ¿Crees que forma parte de la solución?

El mejor residuo es siempre el que no se genera. A partir de ahí, si hemos de generar algún residuo, tenemos que pensar en cuál es la jerarquía que tenemos que aplicar a su gestión, de forma que su impacto sea el mínimo. Evidentemente, la mejor gestión es la que va encaminada a su reutilización, luego a su reciclaje, posteriormente a su valorización y, si no queda más remedio, a su eliminación de la forma más segura posible. Lo que no cuadra es que no quede más remedio que llevar a vertedero el 53% de los residuos municipales.

En todo caso, a mí siempre me gusta pensar una cosa. ¿Por qué genero un residuo de envase? ¿Por qué se lo tiene que llevar un sistema (sea el que sea)? ¿Por qué no puedo tener el producto a granel y yo uso el envase en mi poder para rellenar lo que necesite? ¿Qué impacto tiene que ese señor se lleve el envase y me lo rellene él?

Más allá de eso, y si efectivamente es estrictamente necesario que se lleven mi envase, tendríamos que pensar qué sistema es más coherente desde el punto de vista ambiental considerando cada material, un SIGRE (Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases) o un SDDR. A priori, el más coherente será siempre el SDDR, por cuanto que no destruye el envase y lo reutiliza, pero es posible que con determinados envases sólo por el hecho de trasladarlos, limpiarlos y reutilizarlos estemos generando mayor impacto ambiental que si los llevamos a un reciclaje puro y duro.

Para mí todos los sistemas forman parte de la solución y tienen un nicho de trabajo esencial, no son excluyentes, pero habría que diseñar jurídicamente un entorno de trabajo en el que los sistemas funcionasen bien, fuesen complementarios y sirviesen a un bien común.

Hace unos días en el podcast de Juan María Arenas y Enoch Martínez, Actualidad y Empleo Ambiental, hablaste de los incendios en plantas de tratamiento. Pero antes de entrar en materia y para todos aquellos que no conocemos en detalle el proceso de reciclaje. ¿Cuáles son las etapas y quienes son los responsables de cada una de ellas, desde el momento en que depositamos un envase, como una botella de plástico hasta que está tratado y reciclado su material?

La primera etapa es la que cae en la responsabilidad del consumidor: La segregación. La separación del envase en el famoso contenedor amarillo, y ahí es donde radica el misterio y buena parte de la problemática. Al contenedor amarillo van los envases, pero los envases que hay en el mercado tienen multitud de componentes, tenemos envases de PET, PE y otros plásticos, bolsas de PELD, bolsas de PP y aluminio, tapones de PEHD, films de poliolefinas, bandejas de PET/PE bicomponente, latas de aluminio y PE, los famosos bricks de cartón, aluminio y plástico, tapones de corcho, chapas metálicas, y un largo etcétera de materiales diversos y residuos de múltiples composiciones, tamaños y densidades.

Coger el residuo del contenedor amarillo y ponerse a separarlo es, evidentemente, un trabajo mucho más costoso y tedioso que hacerlo, por ejemplo, con el contenedor del vidrio, que como bien indica, es “solo” de vidrio, o por lo menos en su mayor parte. Y aun así, fíjate los problemas que ya nos da el vidrio mal separado que cogemos en los contenedores y los desastres ecológicos que se generan en sitios como Ajalvir. Imagínate los envases.

¿Qué ocurre pues con esto?, pues que lo que primero se recupera es lo que aporta un mayor valor económico y que se puede segregar de una forma más sencilla, eso siempre en primer lugar, porque el mercado manda amigo. Así, poco a poco, lo que te va quedando es una mezcla de envases de muy diversos materiales cada vez más mezclados, más costosos de recuperar, y para los que cada vez hay menos interés económico, y llega un momento en que su valor material es inferior al coste de segregación y lo que se opta es por su eliminación, en el mejor de los casos quemándolos o depositándolos en un vertedero.

Es lo que en el sector se denomina como rechazo, o el famoso código LER 19.12.12 que tanto pavor genera entre las administraciones públicas, un resto que ya no es rentable tratar para su reciclaje y que en el caso de los envases o el rechazo urbano general tiene unas proporciones considerables.

Dentro de ese proceso, ¿Cuál es el viaje más absurdo que puede dar esa botella de plástico desde que se fabrica hasta que se recicla o destruye?

Para mí el viaje más absurdo que puede hacer un envase es aquel que le lleva en un container enorme a través de varios días de travesía hasta un país asiático para terminar vertido en un río de allí y acabar apareciendo un una isla de plástico en el Pacífico o en cualquier playa en la otra punta del planeta. Este viaje pone de manifiesto lo asquerosamente irresponsable que es el mercado y el ser humano en su carrera por el usar y tirar.

Y ahora sí. ¿podrías explicar el por qué arden las plantas de tratamiento de residuos?

Si pudiese lo haría, no te creas, pero la situación es un compendio de varios factores: mala práxis de empresas, administraciones y hasta consumidores, comportamientos mafiosos y delincuentes, sistemas corruptos, pésima planificación, escasos márgenes económicos que llevan a acumular grandes cantidades de residuos a los gestores y cierre de mercados internacionales que hacen que el rechazo no tenga salida. Es una mezcla de todos estos factores en un sector que sigue anclado en un pasado en el que el reciclaje es poco más que triturar y separar con medios físicos.

Lo que tengo muy claro es que la evolución, el número y las características que se observan cuando estudias la casuística de estos incendios, te lleva a pensar que existen indicios de intencionalidad en muchos de ellos, algo que debería de preocuparnos. Y no soy el único que lo dice.

Según cuentas, en España hay casi 100 incendios en plantas de residuos, una cifra muy alarmante. ¿Hasta qué punto pueden afectar a la salud de las personas que viven en esa zona?, ¿y qué impacto tienen en el medioambiente?

Cualquier combustión de cualquier tipo genera emisiones contaminantes a la atmósfera de óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono, partículas e inquemados, entre otros. Emisiones que afectarán a nuestra salud y a nuestro entorno. Y cuando digo cualquier combustión, es cualquiera, incluida la biomasa, o si no a ver de dónde salen los problemas de contaminación de algunos sitios de España como Villanueva del Arzobispo.

Piensa que los humos de la combustión del diésel están caracterizados como cancerígenos por la OMS desde el 2012, y eso que se producen en una combustión controlada y optimizada y para un combustible depurado y con unas condiciones de producción muy tasadas. ¿Te imaginas lo que puede ser un incendio incontrolado de una masa ingente de residuos mezclados cuya composición en muchos casos es desconocida y que en algunos casos no se compadece con lo esperado? Pues eso, un desastre.

El humo de un incendio en una planta de residuos es tóxico, nocivo y pésimo para la salud. Si el penacho de ese incendio tocase zona habitada antes de dispersarse adecuadamente y diluirse en la atmósfera, estaríamos ante una contaminación grave del entorno y un problema sanitario importante. Sólo leerte el resumen del CSIC-CIEMAT sobre las muestras de partículas recogidas cuando se produjo el incendio del vertedero de neumáticos de Seseña o ver los informes de dioxinas e hidrocarburos aromáticos en PM2,5 elaborados por la propia administración te pone los pelos como escarpias, los niveles alcanzados se encuentran muy por encima de lo que podría ser aceptable para la salud, no es posible decir que ese humo no reviste riesgo, me parece indecente decirlo.

Según el Eurobarómetro sobre calidad del aire, un 74% de los españoles piensa que la calidad del aire se ha deteriorado en la última década.. Tú lo estudias con datos oficiales. ¿Qué hay de cierto en esta percepción?, ¿Con la tendencia actual, debemos preocuparnos?

A mí me da la sensación de que esa percepción es debida esencialmente a que es ahora cuando el público en general se está empezando a preocupar de lo que respira y de cómo esto puede afectar a nuestra salud. Tras muchos años luchando y predicando en el desierto, los cuatro gatos que nos dedicamos a esto estamos empezando a conseguir que la población descubra que la calidad ambiental del entorno en el que vivimos es parte fundamental de nuestra salud y calidad de vida, y en este terreno la calidad del aire juega un papel fundamental.

La contaminación ha existido siempre, y te puedo asegurar que hace dos décadas teníamos unos episodios de contaminación brutales, con niveles muy elevados de contaminación, y unas gorras en Madrid que afectaban incluso a zonas limítrofes de Castilla La Mancha. Los niveles de contaminación han sido siempre muy elevados, y aún hoy en día seguimos teniendo problemas muy graves de calidad del aire, con episodios muy marcados de NOx, Ozono o partículas, tenemos aún un reto muy grande que superar en este terreno y mucho que mejorar, y el primer paso es que la población sea consciente de que hay un problema.

Nos gustaría preguntarte sobre una cuestión importante para Clickoala. Es el tema de los sellos y certificaciones ecosociales. En el buscador de Clickoala solo están productos y servicios que tienen sellos recomendados por expertos en sostenibilidad. Por eso, como experto, nos gustaría que nos recomiendes algún sellos que consideres que es confiable.

Para mí, los sellos que siempre deberían de inspirarnos mayor confianza son aquellos que se basan en el análisis de ciclo de vida completo del producto, tasan sus mayores impactos para establecer qué productos presentan mejor comportamiento ambiental, y además dan un plus extra de transparencia al consumidor. Si además la etiqueta tiene respaldo de la administración y cuenta con una regulación de su concesión bien implementada, pues mejor que mejor.

En este sentido, me inspira mucha confianza la Etiqueta Ecológica Europea, y me gusta bastante el concepto. También me parecen muy interesantes las Declaraciones Ambientales de Producto amparadas en la 14.025 y en sistemas de reconocido prestigio, creo que hay estudios que son auténticas joyas de la evaluación de ciclos de vida y declaraciones que ponen blanco sobre negro los impactos reales del producto, que siempre existen.

¿Y, por el contrario, que no lo sea?

Cualquier autodeclaración ambiental me pone de los nervios, aunque sea certificada ISO. Me parecen percepciones sesgadas, muy interesadas y focalizadas a vender un aspecto concreto en detrimento de otros. De hecho, en muchos casos, las etiquetas y sellos que te venden aspectos concretos ocultan vicios del producto muy malos. Anda que no hay Bricks de bebidas por ahí, que sin tener ninguna opción de reciclaje en la actualidad se venden con más medallas que un general.

Nos gustaría mucho que nos recomendases a alguna persona que consideres que sería interesante entrevistar del mundo de la sostenibilidad y el consumo consciente. ¿qué le preguntarías?

Bufff… qué difícil. Hay un montón de gente a la que admiro y que aporta un montón de experiencia y conocimiento a mi vida profesional. Gente que creo que contribuye de forma vital en el mundo del activismo ambiental y la educación ambiental y de la que me gustaría conocer mucho más, no sabría ni por dónde empezar. En ciencia de la buena el binomio @ensgismau me parece una pasada o la gente de @Troposfera. En educación ambiental por ejemplo, Jesús de la Osa es un diamante @jesusdelaosa, y ello sin olvidar a gente como Miriam Leiros @MiriamLeiros, de Teachers for Future o a mis adoradas @Regmurcialimpia, que son una pasada, los podcast de Enoch y Juanmari Arenas de @trabajaenmedioambiente son la leche….. no se, hay tanta gente buena que aporta ahí fuera, que no os sabría decir.

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