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Gismau

Como biografía de estas siglas, recuperaremos la pequeña bio que tienen publicado en su twitter (@ensgismau), la red social que usan para dar visibilidad a la información científica y a sus opiniones. “Grupo de Investigación en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano. Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria (G. Marx)”. El guiño de la cita del gran Grounxo Marx nos da una pista de su apuesta por una forma de comunicar empática y más comprensible para la sociedad.

Preguntas y Respuestas

La primera pregunta es sencilla: nos gustaría saber qué es GISMAU, quiénes lo forman y sus principales objetivos.

Gismau (@ensgismau) somos un Grupo de Investigación en Salud y Medio Ambiente Urbano radicado en el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).
Lo formamos Cristina Linares Gil, Científica Titular del ISCIII (Licenciada en CC Biológicas y Doctora en Medicina Preventiva y Salud Pública) y Julio Díaz Jiménez (Licenciado y Doctor en CC Físicas), también Científico Titular en el ISCIII. Juntos dirigimos la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del ISCIII.

Nuestro objetivo es hacer llegar al público en general la investigación que se realiza en estos temas a nivel internacional y en España, intentando explicarlo de forma divulgativa. También, en algunas ocasiones, damos nuestra opinión personal sobre los temas de cambio climático, salud y medio ambiente.

Está claro que GISMAU es muy necesario en estos momentos. Tanto es así, que recientemente habéis recibido el II Premio de Educación Ambiental #EA26. ¿Qué significa este premio para Julio y Cristina? ¿Creéis que dar más peso y voz a científicos como vosotros puede hacer más consciente a la sociedad de las consecuencias del cambio climático?

Desde hace muchos años pensamos que la piedra angular sobre la que se debe concienciar a las personas de los impactos del cambio climático es a través de la salud. Nosotros somos científicos y como tales no conocemos las técnicas ni la metodología que utilizan los educadores ambientales. Siempre hemos apostado porque la educación ambiental sea la correa de transmisión entre la ciencia (a través de los impactos en salud) y la sociedad. El hecho de que EA26, un referente en Educación Ambiental nos diera este premio es principalmente un reconocimiento a que ellos también comparten esta forma de transmitir los problemas del cambio climático basados en los impactos en salud. La educación ambiental debe extenderse, sobre todo a políticos y gobernantes que son los que deben de tomar decisiones, pero también a la sociedad que es la que tiene que demandarles la articulación de las medidas y el cumplimiento de los compromisos adquiridos.

Es inevitable que nos centremos en el mensaje contundente que se desprende del último informe IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático). ¿Qué valoración hacéis?

El último informe del IPCC en su Grupo de Trabajo II centrado en “Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad al Cambio Climático”, revela un mensaje clave: en los informes anteriores se estaban infravalorando los impactos del cambio climático, en especial en el Sur de Europa. Esto quiere decir que se están sobrepasando los límites para hacer frente a la situación, es decir para adaptarse al Cambio Climático.

Algunos de esos límites adaptativos (medidas preventivas para no sufrir los impactos) se han superado ya de forma irreversible, correspondería a lo que se denomina “límites rígidos”, los riesgos están aumentando más rápido de lo que se había pronosticado y especialmente para los ecosistemas (ya no hay ventana de actuación). Este hecho, es algo que los que investigamos en estos temas ya conocíamos, pero el hecho de que un Informe de estas características lo recoja, implica que existe un consenso científico amplio sobre la dimensión real de estos impactos y de la necesidad de actuar con contundencia, pero no solo en la mitigación sino también en la adaptación. Algunos impactos ya son irreversibles y muchos de ellos se ven modulados por la disminución en las emisiones, pero estamos viendo que hay que articular medidas de adaptación pensando en los peores escenarios.

Desgraciadamente el aumento de las emisiones de un 6% en 2021 con respecto a 2020 nos lleva ser poco optimistas en relación al cumplimiento del Acuerdo de París y a la limitación de la subida de temperaturas en 1,5ºC en relación al periodo preindustrial. La adaptación va ser clave en el futuro y deberíamos haber empezado con estas medidas desde hace años.

¿Cómo se puede acortar la gran diferencia entre los esfuerzos actuales y la adaptación necesaria para frenar la aceleración del calentamiento global?

Si queremos frenar la aceleración del cambio climático debemos disminuir emisiones, es decir mitigar. La adaptación es necesaria porque los impactos del cambio climático van a depender de cuánto suba la temperatura en el futuro.

Los esfuerzos en mitigación están siendo totalmente insuficientes y mucho nos tememos que con la actual coyuntura de guerra en Ucrania el objetivo de disminuir el 30 % las emisiones de CO2 se quede en papel mojado, aunque sea un imperativo legal.

La adaptación nos va a permitir minimizar estos impactos, que ya se están produciendo. Dependiendo de cómo haya sido estos mecanismos de adaptación, los impactos serán menores o mayores para un determinado escenario de emisiones. Es decir, la adaptación no exime de la mitigación al mayor nivel posible, pero no deben de ir desacoplados en el tiempo.

No obstante, en algunos impactos se está avanzando bastante, por ejemplo, en España, el impacto del calor sobre la mortalidad, se ha pasado de un incremento en el riesgo atribuible de mortalidad diaria (por cada grado de superación de la temperatura umbral) de ola de calor de un 12% en el periodo 1983-2003 a menos de un 2% en el 2004-2013. Y, en general podemos decir que en los últimos 35 años la población española se ha ido adaptado al calor, si bien hay grandes heterogeneidades geográficas que hay que investigar en mayor profundidad.

Para aquellos que no conozcan el concepto, ¿podríais explicar en qué consiste y algunos ejemplos de desarrollo resiliente al clima?

La Iniciativa de Ciudades Resilientes al Clima es un programa de investigación-acción que busca identificar y promover soluciones innovadoras para un desarrollo sostenible compatible con el clima en ciudades pequeñas y medianas que están experimentando un rápido crecimiento, con el fin último de mejorar la calidad de vida de las personas más afectadas por el cambio climático.

Por ejemplo, estamos viendo que hay múltiples factores que inciden de forma clara en la disminución del impacto del calor en la mortalidad que están relacionados con la calidad de la vivienda, la mejora en los aislamientos, la existencia o no de viviendas rehabilitadas, así como la existencia de zonas verdes y azules (asociadas a la existencia de fuentes, lagos urbanos, etc). Por otro lado, las emisiones de CO2 y de contaminación y ruido relacionadas con la movilidad es otro de los factores que pueden incidir claramente en la calidad de vida y en el efecto que la contaminación química y acústica tienen sobre la salud de los ciudadanos y en la disminución de los impactos en salud. Por tanto, se trata de invertir en estos factores pensando en el clima y en las necesidades de movilidad e infraestructuras de los próximos 30 años, no en las actuales.

Como investigadores de medio ambiente urbano, cómo sería para vosotros una ciudad sostenible realista en España. ¿Qué aspectos deberían cambiarse de forma prioritaria para el bien del planeta y de los ciudadanos?

El transporte es el mayor emisor de CO2 en nuestro país y este tiene una gran incidencia en las ciudades donde vive más del 60 % de la población. Por otro lado, las emisiones tanto de contaminación atmosférica química como de ruido en una gran ciudad tienen su principal fuente emisora en el tráfico rodado. Por tanto, cambios en la movilidad son claves para la sostenibilidad en las ciudades. No se trata de cambiar unos vehículos más contaminantes por otros menos contaminantes, se trata de sacar al vehículo privado de las ciudades. Por otro lado, la existencia de zonas verdes tiene un claro beneficio en la salud de las personas que viven cerca de ellas, tanto a nivel físico como a nivel mental. Hay estudios que muestran que el desarrollo cognitivo en niños es menor en aquellos colegios que están más alejados de zonas verdes.

En resumen, se trata de diseñar ciudades para los ciudadanos no para los coches.

¿Qué papel tiene la ciudadanía puede para aplanar la curva del cambio climático?, ¿creéis que, cambiando nuestros estilos de vida, los ciudadanos podemos provocar un gran cambio global?

El papel de la ciudadanía es esencial para intentar frenar en lo posible el cambio climático. En una sociedad democrática los políticos se deben a los ciudadanos. Hay que ser muy exigentes a la hora de hacerles cumplir las promesas realizadas en relación al cambio climático y a la sostenibilidad. A su vez, las aportaciones individuales son claves para dar los pasos a nivel global decisivos para intentar evitar que los ppm de CO2 en la atmósfera sigan subiendo año tras año.

Las acciones individuales ayudan a hacer frente a la crisis climática pero lo que realmente produce cambios transformadores son las acciones colectivas.
Tiene que calar en los ciudadanos que no se trata solo de cambiar unas fuentes de energía por otras, se trata, además de reducir el consumo de energía y global que está desbocado en nuestra sociedad actual.

Son necesarios transformaciones en los estilos de vida de la ciudadanía, pero ayudados, explicados y motivados desde nuestros gobernantes. Como decíamos anteriormente es básico que los ciudadanos perciban que con el cambio climático lo que está en juego no es únicamente el medio ambiente, sino que la crisis climática es una crisis de salud.

Siguiendo con lo planteado antes, ¿creéis que la sociedad tiene herramientas e información para provocar ese cambio necesario?, y si no las tiene, ¿qué debemos hacer para facilitárselas?

En general la sociedad no es consciente de los impactos en salud que conlleva el cambio climático. Cuando les hablas de que cada año en España las olas de calor provocan 1.300 muertes atribuibles, y que la contaminación se asocia a corto plazo con 10.000 muertes anuales a corto plazo y 30.000 a largo plazo, que la contaminación se asocia con cáncer de pulmón, de mama, de vejiga y de aparato digestivo; que se asocia con enfermedades neurodegenerativas como Parkinson, Demencia o Alzheimer; con el desarrollo cognitivo en niños, con ansiedad y depresión en adultos, con bajo peso al nacer con partos prematuros… les dices que el cambio climático provoca más incendios forestales y cada vez más devastadores, les hablas de sequías, de inundaciones, de vientos meteorológicos extremos, de redistribución de enfermedades infecciosas… en general se quedan muy afectados.

Por otro lado, el nivel de información que hay es muy bajo y de poca calidad, últimamente parece que incluso hay cierta tendencia a dudar que la certeza de los impactos provocados por el Cambio Climático.

Desgraciadamente el último informe del IPCC nos ha dado la razón y no, no éramos alarmistas, simplemente sabíamos lo que el IPCC ha dicho de forma clara y tajante el pasado 28 de febrero.

Lo hemos comentado anteriormente y lo volvemos a repetir la educación ambiental es la clave para esta transferencia de conocimiento desde la ciencia a la sociedad y así se lo hemos dicho a todas aquellas personas que nos han querido escuchar.

En ClicKoala, nuestro granito de arena se centra en ayudar a la gente a entender mejor lo que compra y saber mejor cuál es su impacto ambiental y social, ¿qué recomendaciones daríais a la gente, pensando en su forma de consumir? Una de las “pistas” que recomendamos a los ciudadanos para saber si algo es más sostenible, es que tengan en cuenta la proximidad o se fijen en los sellos ecosociales de lo que compran, por ese motivo creamos un buscador de productos que tienen sellos ecosociales recomendados por expertos en sostenibilidad de 66 universidades. En este sentido, ¿podríais recomendar algún certificado que os parezca especialmente de confianza? Y, al contrario, ¿alguno del que no confiéis?

Admiramos el trabajo que hacéis desde ClicKoala y no tenemos suficiente conocimiento para adentrarnos en este campo. Pero creemos que además de consumir conscientemente con todas estas recomendaciones es imprescindible reducir el consumo.

Como última pregunta, nos gustaría que nos recomendéis a alguien que consideréis experto en sostenibilidad y consumo sostenible. ¿Qué pregunta le harías?

Como os decíamos anteriormente éste no es nuestro campo de conocimiento y en nuestra escasa experiencia conocemos el trabajo de diferentes profesionales como Jesús de la Osa o Fernando Follos (podéis leer la entrevista aquí) que nos parece admirable y muy recomendable.
La pregunta que le haríamos sería muy simple ¿Existe realmente el consumo sostenible?

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