Entrevista a Antonio Turiel

Entrevista con expertos: Antonio Turiel

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Entrevista con Antonio Turiel

Antonio Turiel (León, 1970) es licenciado en Físicas, en Matemáticas y doctor en Física Teórica. Trabaja como Científico Titular en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. Su campo de investigación es la oceanografía física, los fluidos turbulentos y los recursos naturales. Su blog, The Oil Crash, es una referencia en temas de sostenibilidad.

¿Por qué publicar un libro como Petrocalipsis justo en estos momentos en el que el New Green Deal parece ser el gran espaldarazo a la economía verde y las energías renovables?

En realidad, Petrocalipsis sale ahora porque es ahora cuando la producción de petróleo ha llegado a su máximo histórico y, peor aún, cuando comienza un descenso acelerado por culpa de las malas decisiones de las décadas pasadas. De hecho, la actual insistencia con el New Green Deal tiene mucho que ver con la grave crisis que se nos viene encima. 

Hace años que nos están avisando del peak oil. ¿Se puede decir que ya ha llegado el momento de despedirnos del petróleo? ¿Cuándo crees que se hará patente de una forma más intensa?

Lo de ser patente depende de donde viva uno: para algunos países es ya un drama, sobre todo en los productores y algunos de los consumidores peor colocados. La producción de petróleo llegó a su máximo en diciembre de 2018, y ahora está en un declive ya irreversible porque las petroleras ya no invierten en buscar más petróleo; de hecho, desde 2013 están reduciendo dicha inversión. Eso nos aboca a una caída rápida de la producción en los próximos años: de acuerdo con el peor escenario del último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía para 2025 la producción de petróleo… ¡podría caer a la mitad! Pero no ha llegado el momento de despedirnos del petróleo: el petróleo seguirá siendo importante durante muchos años y décadas incluso, solo que cada año tendremos un poco menos que el anterior.

Para el ciudadano de a pie, puede que no sea consciente de las consecuencias que puede tener la crisis energética en su día a día. ¿Podrías explicarnos un poco algunos efectos que tendrá despedirse del petróleo?

Como digo, la caída se prolongará durante mucho tiempo, aunque con acelerones (como el que sufriremos en el próximo lustro). Lo que irá pasando es una progresiva escasez de petróleo. La situación es semejante a una disminución de sueldo: cada año cobraremos menos de nuestro “sueldo energético”, y nos va a ir costando cada vez más llegar a final de mes. La escasez de petróleo generará una grave crisis económica, que afectará diferentemente a los diferentes países. En algunos países se podrían desencadenar revueltas, y algunos países entrarán en guerra con otros. Incluso la Unión Europea puede tomar medidas bélicas con otros países.

Comentas que las energías renovables como la hidroeléctrica, la eólica o solar podrán producir solo un 30% del total de la energía que se está consumiendo hoy en día. ¿Este cálculo es de hoy o es el máximo que pueden alcanzar?

Es un máximo teórico, estimado teniendo en cuenta los límites físicos de cuántas instalaciones renovables se pueden colocar sin que interfieran entre ellas. Hay una tendencia en muchos informes oficiales a considerar que simplemente añadiendo más aerogeneradores y placas fotovoltaicas, la energía que éstos producirán se irán sumando sin más.

También dices que la inversión en renovables llega tarde. Viendo el despliegue que ha podido hacer la ciencia alrededor de una necesidad urgente como combatir una pandemia, ¿crees que estamos a tiempo de hacer lo mismo en el ámbito de las renovables?

Es un poco absurdo pensar que porque deseemos una cosa pasará, o que la ciencia nos proveerá de aquello que necesitamos. Con las energías renovables llevamos investigando y haciendo desarrollos desde hace décadas. No hay ninguna razón para pensar que vaya a haber un avance espectacular en breve. De hecho, nuestro conocimiento técnico sobre los límites físicos y termodinámicos apuntan a que no hay grandes mejoras posibles.

Otro aspecto que nos alertas es que las energías renovables no son del todo limpias. ¿Podrías decirnos cuáles son sus principales implicaciones sobre el medioambiente?

En realidad ese tema apenas lo toco en el libro. Las instalaciones de energía renovable tienen un impacto ambiental, como cualquier otra instalación humana. De hecho, tienen menos impacto que otras instalaciones que hoy en día no se cuestionan. Éste me parece un debate que tiene aspectos importantes (por ejemplo, el uso de tierras raras) pero bastante accesorio comparados con otros.

¿Crees que existe una forma exitosa para lograr una plena transición energética?

Sí, claro. Aceptar una reducción del consumo energético total.

En una entrevista has dado un dato que nos ha dejado boquiabierto: en el futuro habrá una reducción del 95% del parque móvil a pesar de la apuesta por los coches eléctricos ¿Cómo se puede compatibilizar eso con la costumbre de sacarse el carnet de conducir a los 18 años, casi como un paso definitivo hacia la edad adulta? ¿Qué alternativas dispondrá la movilidad sostenible?

La movilidad sostenible es la que se pueda realizar con los medios que nos da el planeta y que se puedan reponer. Durante muchas décadas nos ha dado la impresión de que podíamos “pasar” de estas consideraciones porque los recursos aún era abundantes. Ahora que empiezan a dejar de serlo resulta que nuestra manera de vivir no va poder continuar, literalmente por falta de combustible. Da igual lo que hayamos hecho hasta ahora, da igual a qué estemos acostumbrados: a partir de ahora se hará lo que simplemente se pueda. Dentro de unas décadas, seguramente no todo el mundo tendrá el carnet de conducir, por ejemplo.

Hay muchas señales que nos están avisando que nuestra forma de vivir es insostenible. Sin embargo, no hay cambios estructurales y globales para adecuarnos a la delicada situación del planeta. ¿Crees que la humanidad ha puesto su futuro en manos de los avances científicos creyendo que encontrarán la solución a todos los problemas? 

Completamente, y esto es un problema: mucha gente tiene una relación con la ciencia y la tecnología idéntica a la que tenían nuestros antepasados con la religión. A veces parece que esperamos que los científicos hagan milagros: ¡no sé cuántas veces me habrán preguntado si no creo en milagros tecnológicos! La ciencia es una herramienta poderosa que nos permite hacer muchas cosas; pero también nos muestra muchos límites que no se pueden franquear, y esta parte se minimiza y minusvalora en el debate público porque no gusta al poder económico. Yo creo que hay un problema cultural muy gordo, en el que el discurso ha sido acaparado por una visión tecnooptimista que es la que conviene a los poderes económicos, no a la Humanidad.

Cualquier responsable político que lea tu libro entenderá la urgencia de hacer estos cambios. ¿Qué prioridades les recomendarías implantar lo antes posible?

Difícil cuestión. En los capítulos finales de mi libro hay una serie de recomendaciones, tanto de organización social como técnicas, para hacer frente a la situación. Lo más urgente es una reforma financiera muy profunda, porque en un mundo en contracción económica permanente no será posible pagar las deudas. Hace falta relocalizar la actividad (atención a la producción de alimentos) y organizar la movilidad, porque esto va ser muy problemático.

Uno de estos cambios, relacionados con el decrecimiento económico es consumir de otra forma y a otro ritmo. En Clickoala apostamos por dar visibilidad a empresas que producen productos y servicios cuidando el planeta y las personas. ¿Crees que el consumo responsable debe formar parte de estos cambios estructurales de la sociedad?

No va a quedar más remedio, más que nada porque solo las empresas que realmente produzcan de manera sostenible se podrán sostener en un entorno de recursos cada vez más escasos y caros.

En la actualidad hay certificaciones y sellos ecosociales fiables. En cambio, también hay mucho greenwashing. ¿Podrías recomendarnos algún sello confiable? Y, por el contrario, ¿alguno del que no te fíes?

No es mi rango de especialidad, ni de interés. Siendo honestos, no considero que haya gran cosa realmente sostenible.

Nos gustaría pedirte un favor. ¿Podrías recomendarnos a algún experto en consumo responsable o sostenibilidad? ¿Qué te gustaría preguntarle?

Tampoco me muevo en esos círculos, lo siento. Os recomendaría quizá a Luis González Reyes, de Ecologistas en Acción, que tiene una visión enciclopédica; y hay muchos otros expertos muy significativos, como Yayo Herrero, Mario Giampietro, Giorgos Tsallis, Manuel Casal Lodeiro, Xoan Doldán,…

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migraciones climaticas

Firma invitada: Beatriz Felipe Pérez

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Firma invitada: Beatriz Felipe Pérez

Beatriz Felipe Pérez es consultora independiente e investigadora asociada al Centro de Estudios de Derecho Ambiental de Tarragona (CEDAT) de la Universidad Rovira i Virgili (URV, Tarragona) en temas de migraciones climáticas, cambio climático, educación para la justicia global y cooperación internacional, entre otros. También es socia fundadora de CICrA Justicia Ambiental, una cooperativa de investigación crítica y aplicada. Beatriz es Doctora en Derecho por la Universidad Rovira i Virgili, con una tesis titulada “Migraciones climáticas: retos y propuestas desde el Derecho Internacional”. Premio Josep Miquel Prats a la mejor tesis doctoral en Derecho ambiental 2016 (modalidad 1). Licenciada en Ciencias Ambientales (Universidad de Granada), realizó un Máster en Derecho Ambiental y un Postgrado en Cooperación Internacional y Desarrollo en la URV. En 2019 publicó la monografía “Las migraciones climáticas ante el ordenamiento jurídico internacional” (Aranzadi, 2019). Colaboradora de la plataforma Migraciones Climáticas.

 

Las migraciones inducidas por los desastres y por los impactos climáticos

En las últimas semanas, el ciclón Eta ha causado cientos de miles de desplazamientos y más de 250 muertes en Centroamérica. En septiembre, los incendios asolaron el oeste de Estados Unidos y al menos medio millón de personas tuvieron que ser evacuadas. En mayo, el ciclón Amphan afectó gravemente a las comunidades costeras de India y Bangladesh y desplazó a muchísimas personas y en abril, cuando gran parte del planeta se encontraba en situación de confinamiento por la pandemia del COVID-19, el ciclón Harold afectó a diferentes pequeños Estados insulares en el Pacífico. En Vanuatu, en Fiji y en Tonga un gran porcentaje de las casas y otras infraestructuras sufrieron daños. Muchas personas afectadas fueron reubicadas en albergues temporales en los que mantener la distancia interpersonal resultaba complicado.

La evidencia científica cada vez arroja resultados más contundentes sobre cómo desastres como los señalados guardan relación con la crisis climática. De hecho, hasta los incendios, que se deben en su mayoría a la acción humana, se ven influenciados por el cambio climático, que afecta a su incidencia y dispersión, entre otros aspectos. Si bien la relación entre los ciclones e incendios y la movilidad humana es bastante clara y observable, otros impactos de degradación lenta, como la elevación del nivel del mar o la sequía también influyen en el sustento de los hogares, pues afectan a la alimentación y a la salud, por lo que también inciden, de manera normalmente más paulatina, en que muchas personas tengan que migrar.

¿Qué son las migraciones climáticas?

Se entiende que las migraciones climáticas son aquellas formas de movilidad humana en las que el traslado de una persona o grupos de personas se relaciona, directa o indirectamente, con los impactos del cambio climático. La mayoría ocurren dentro de los países o, a lo sumo, cruzando fronteras internacionales, pero predominantemente hacia países vecinos, y pueden ser temporales o permanentes. Todas son migraciones forzadas.
A pesar de que por lo general se sigue considerando como una realidad ajena o lejana, lo cierto es que las migraciones climáticas están ocurriendo hoy en día en varios rincones del planeta, desde Alaska hasta las islas de escasa elevación del Caribe, como en la región autónoma de Gunayala, en el océano Pacífico, como en Tuvalu, en el Corredor Seco en Centroamérica y en países como Ghana, Brasil, Bangladesh e India.

mapa de las migraciones climáticas

¿De cuántas personas estamos hablando?

En la actualidad, no tenemos cifras exactas de personas cuya movilidad haya sido inducida por los desastres y el cambio climático. No debemos creernos las predicciones alarmistas que señalan algunas organizaciones internacionales, pues no están basadas en evidencia científica y, además, no tienen en cuenta la complejidad de las migraciones climáticas.

Sin embargo, de acuerdo con el informe de 2020 del Centro para el Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés), en 2019 se contabilizaron 33,4 millones de nuevos desplazamientos internos y cabe señalar que 24,9 millones (el 75%) de estos nuevos desplazamientos, se debieron a desastres. Esta cifra, que no incluye la movilidad internacional ni la inducida por otros impactos del cambio climático, como la elevación del nivel del mar, indica la magnitud que están adquiriendo las migraciones climáticas. Si no se toman las medidas necesarias para mitigar los impactos climáticos, se espera que su influencia en la movilidad humana sea cada vez más relevante.

mapa de desastres climáticos

Una cuestión de justicia climática

La crisis climática es un fenómeno intrínsecamente injusto. El 50% más empobrecido de la población mundial ha generado tan solo el 7% de las emisiones acumuladas de gases de efecto invernadero, mientras que el 10% más rico de la población mundial ha generado el 52% de las emisiones de carbono acumuladas, consumiendo casi un tercio (31%) del presupuesto global de carbono tan solo durante esos 25 años.

Las regiones que menores emisiones históricas han generado son las más afectadas por los impactos de la emergencia climática que, además, aumenta las desigualdades, tanto entre países como entre personas. Debido a los roles de género tradicionalmente asignados, las mujeres y las niñas, por ejemplo, sufren sus consecuencias y viven las migraciones climáticas de manera diferenciada. Se ha demostrado que en tiempos de crisis, como la generada por la emergencia climática, aumenta la violencia de género, disminuyen las tasas de acceso a la educación e incluso aumentan los matrimonios infantiles.

A su vez, los Estados que más han contribuido a esta situación y otros responsables de la emergencia climática mundial, como las empresas, no están tomando las medidas necesarias. De hecho, las emisiones acumuladas de GEI de las 100 mayores empresas productoras de combustibles fósiles, conocidas como Carbon Majors, contribuyeron con el 52% de las emisiones globales de estos gases desde la Revolución Industrial y del 71% desde 1988. Las industrias tienen la intención de producir más del doble de combustibles fósiles para el año 2030 de lo que sería consistente con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura global 2°C.

mapa gasto energetico

La Unión Europea y sus empresas ante las migraciones climáticas

A pesar de los avances de los últimos años, uno de los grandes temas que continúan preocupando en relación con las migraciones climáticas es la protección jurídica de las personas afectadas ya que, en la actualidad, continúan sin estar suficientemente reconocidas ni contempladas por la normativa internacional, regional y nacional, especialmente cuando, en su traslado, cruzan fronteras internacionales. La Unión Europea ha reconocido la realidad de las migraciones climáticas en diversas ocasiones, sin embargo, su aproximación a esta realidad ha sido cautelosa y no ha desarrollado medidas para garantizar la protección de las personas afectadas.

Hasta el momento, las instituciones de la UE han sido bastante reacias a asumir un papel de liderazgo y, si bien sus aproximaciones comenzaron dirigiéndose al marco de la seguridad (se percibía a las migraciones climáticas como un riesgo para la seguridad de la región) y podría decirse que están evolucionando a las humanitarias y de desarrollo, ambas tienen los mismos objetivos: reforzar los controles migratorios y reducir los flujos migratorios hacia Europa.

Esto entra en contradicción con las responsabilidades históricas y presentes de la UE y de sus empresas, que, como hemos analizado en un informe recientemente publicado por Migraciones Climáticas y por ECODES, no se puede obviar. Los Carbon Majors de la UE han tardado en asumir compromisos climáticos y, cuando lo han hecho, por lo general no han establecido objetivos a corto plazo, no han contabilizado sus emisiones deslocalizadas y se han basado en tecnologías cuya eficacia todavía no ha sido aprobada. Estas empresas han invertido grandes esfuerzos en obstaculizar las políticas climáticas y, a menudo, están también involucradas en prácticas insostenibles que expulsan a muchas personas de sus hogares. En base a todo lo anterior, en el informe proponemos que la nueva directiva europea de debida diligencia empresarial en materia de derechos humanos y medio ambiente incluya referencias a la justicia climática, al Acuerdo de Paris y a las migraciones climáticas.

¿Qué podemos hacer?

Es muy importante que continuemos aprendiendo y visibilizando esta realidad que constituyen las migraciones climáticas, como ha hecho Clickoala mediante este artículo. Además, no debemos creer ni difundir la desinformación que hoy en día se comparte sobre las personas migrantes y migradas. Entre otras acciones, debemos realizar labores de incidencia y presionar a los poderes políticos para que actúen en base a intereses colectivos y solidarios, tanto en relación con el cambio climático como con las migraciones, cooperar y colaborar entre nosotras y nosotros para construir alternativas al sistema económico imperante,… Debemos hacerlo individual, pero sobre todo colectivamente, pues la crisis climática y sus consecuencias requieren grandes esfuerzos.

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Entrevista a Eugenio Fernandez

Entrevista a expertos: Eugenio Fernández

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Entrevista con Eugenio Fernández



Nacido en Salamanca en 1971 y residente en Madrid, realicé estudios de Ingeniería en la Universidad Politécnica de Madrid. Tras haber desarrollado una carrera profesional como ingeniero de mantenimiento, en 2017 decido dejarlo todo y dedicarme a mi pasión desde niño: el mundo animal, y pongo en marcha mi Blog Crónicas de Fauna

 

Podrías explicarnos cómo un ingeniero técnico industrial de formación se ha convertido en uno de los top 100 Influencers de sostenibilidad en twitter.

Desde niño, el estudio de la fauna silvestre fue mi afición y mi pasión, que fui cultivando en silencio durante muchos años. Llegó un momento en que sentí la necesidad de divulgar cuanto estaba aprendiendo, y creo que la clave está en haber recuperado el hablar de animales silvestres de una forma asequible y entendible. Como dice “El Cholo” Simeone, me lo planteé “partido a partido”. Fue una “lluvia fina”

¿Por qué elegiste la fauna como tu materia de estudio y divulgación?

Porque desde niño fue mi pasión. En realidad, yo debería haber estudiado Biología y avanzar profesionalmente por ese camino, pero circunstancias de la vida me impidieron seguir el camino para el que estaba destinado.

¿Te imaginaste que tu proyecto de Crónicas de Fauna tuviera tanto éxito? ¿Cuál consideras que ha sido el secreto de su gran aceptación?

Como he contestado más arriba, creo que ha sido la recuperación de hablar de animales. Se habla mucho de conservación y medio ambiente, y todo eso es necesario y está muy bien. Pero creo que el público general echaba de menos que se le volviera a hablar de los animales. Por otro lado, he intentado cuidar el aspecto estético del Blog, e ilustrarlo con muchas fotos y mapas para hacerlo atractivo y dinámico. Desde luego, no imaginé que iba a convertirse en un Blog de referencia.

Comunicar no es fácil. Por eso, tu forma de explicar las maravillas de la fauna y de los animales cala tanto. ¿Crees que falta quizás más comunicación como la tuya en el mundo de la sostenibilidad y consumo responsable?

Seguramente sí. Se ha descuidado el aspecto comunicativo en general. Inconscientemente, un especialista tiende a hablar para otros especialistas de su campo, y tenemos ante nosotros un gran público profano que está deseando que le cuenten cosas y poder entenderlas. Es un desafío que afecta a todas las áreas divulgativas.

¿Crees que conocer más a los animales, nos hará cuidarlos y protegerlos?

Sin duda. Muchas veces cuando hablo de una determinada especie, hay personas que me dicen: “nunca había oído hablar de ese animal hasta que tú lo has nombrado”. Eso suscita curiosidad y asombro sobre la tremenda variedad del patrimonio natural que nos rodea. Y el conocimiento es el primer paso para apreciar y conservar.

Los datos de la pérdida de biodiversidad son cada vez más alarmantes. ¿Cuáles crees que serían las acciones inmediatas para evitarlo?

Yo abogo por la recuperación del vínculo del ser humano con la Naturaleza. Vivimos en una separación tajante entre ciudad y campo. Y no me refiero a la mirada del dominguero, sino a la mirada asombrada del niño que descubre la Naturaleza que le rodea. Una vez restablecido este vínculo, la acción inmediata es repensar nuestras actitudes diarias que perjudican nuestro Planeta. Hacernos consumidores responsables. La solución, pues, pasa por cambiar nosotros primero antes que señalar a los demás.

buscador productos sostenibles

Como experto, crees que nos acercamos a la sexta extinción masiva de las especies. ¿A qué crees que es debido?

Yo suelo hablar de Primer Exterminio Masivo, porque la extinción es un proceso natural completamente normal. Pero lo que estamos haciendo es un Exterminio. En efecto, está sucediendo, y es precisamente porque nos hemos apartado de la Naturaleza. No se trata de abandonar la ciudad, ponernos el taparrabos y vivir en cuevas. Se trata más bien de recuperar el sentimiento de que el Humano forma parte de la Naturaleza, y que no podemos tomar de ella más de lo que necesitamos. Que es lo que estamos haciendo.

De las diferentes especies en el mundo, ¿cuáles consideras que están en mayor peligro de extinción?

Probablemente las especies asociadas a los bosques tropicales, puesto que es el bioma que más rápidamente está siendo devorado y destruido por nuestro consumismo: aceite de palma, soja para el ganado y para las personas, frontera agrícola impuesta por miles de desheredados que no tienen con qué alimentar a sus hijos, víctimas de sistemas políticos y económicos injustos.

Como nota positiva ha habido recuperaciones de algunas especies que estaban en peligro de extinción como el lince ibérico, cuya población se ha multiplicado por 7 en los últimos años. ¿Crees que el Programa de Recuperación del lince ibérico podría hacerse con otras especies en peligro en nuestro país? ¿Cuáles serían los candidatos?

Cada especie tiene sus particularidades y no es fácil exportar este modelo. Por ejemplo, la cría en cautividad del urogallo ha fracasado, pero sin embargo la del quebrantahuesos está siendo un éxito. Pero me encantaría que se pudiera encontrar la manera de desarrollar un programa parecido para el desmán ibérico, un símbolo de nuestra fauna que está desapareciendo a marchas forzadas.

Sabemos que eres un apasionado de la fauna, pero, ¿tienes alguna especie por la que sientas una especial predilección?

Sin lugar a dudas, el lobo en general y el ibérico en particular. Es un verdadero “Boss”, un médico de los ecosistemas que pone orden y concierto allá donde se le deja vivir. Y, por otro lado, un símbolo de lo que queda de indomable e indoblegable en la Naturaleza

Recientemente ha saltado la controversia entre organizaciones defensoras de los derechos de los pueblos indígenas y los planes para proteger el 30% de la biodiversidad en 2030, ya que provocará el desplazamiento forzado de miles de comunidades indígenas. ¿Cómo crees que se puede compaginar ambos intereses?

Yo creo que el camino está en reconocer que la forma de vida indígena es la más compatible con la conservación de la Biodiversidad. Yo recuperaría las culturas indígenas, intentar que la influencia occidental en ellas sea la mínima posible. Son ellos los que deben enseñarnos a nosotros cómo conservar la biodiversidad, en lugar de desplazarlos. Debemos ser humildes y reconocer que ellos lo hacen mejor que nosotros.

Ya sabemos que los seres humanos son el principal depredador de animales de la historia. Tanto de forma directa como indirecta, con su forma de vivir. En Clickoala, damos visibilidad a productos y servicios sostenibles basándonos en certificados ecosociales avalados por expertos universitarios en sostenibilidad. ¿Conoces algún sello que consideres que es de confianza? ¿Y, por el contrario, conoces alguno que te dé gran desconfianza?

En general, yo creo que la gran mayoría de este tipo de sellos están bien pensados y son sinceros en su planteamiento. Lo que debemos, como consumidores, tener claro antes de decidir una compra, es ver si lo que hay detrás de un sello determinado es más marketing o “greenwashing” que otra cosa.

Nos encantaría que nos recomendases a algún experto en consumo responsable o sostenibilidad y que le hicieses una pregunta.

Pues os recomendaría a @pserranoana, a quien le preguntaría: ¿cómo podemos hacer para que las personas de a pie reconozcan su poder como consumidores?

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entrevista sera huertas

Entrevista con expertos: Sera Huertas

Tiempo de lectura: 8 minutos

Entrevista con Serafín Huertas Alcalá


Técnico en educación ambiental en el CEACV. De formación soy ingeniero técnico agrícola y estoy metido en la trinchera de la comunicación y educación ambiental desde 1997. En los últimos años he tirado del carro junto a otras compañeras de la Asociación Valenciana de Educadoras Ambientales; colaborado activamente dentro del colectivo #EA26 y he dirigido el proyecto Inspíra’t para la empleabilidad de personas con discapacidad intelectual, dentro de la educación ambiental. Tengo una presencia muy combativa en Twitter con el perfil @reverdeconcausa

Para empezar, algo obvio. ¿cómo se te ocurrió meterte en la aventura de ser Educador ambiental hace 20 años?

Pues no hay una respuesta “romántica”, ni una anécdota digna de ser contada para responder, es más simple. Siempre he tenido interés por ayudar a los demás a entender las cosas que nos rodean, sobre como funciona el mundo y nuestra sociedad, probablemente por una motivación egoísta, que es entenderlo yo mismo. A partir de ahí resultó que estaba en el momento y en el lugar adecuado, cuando la Generalitat Valenciana decide crear el Centre d’Educació Ambiental de la Comunitat Valenciana (CEACV) en el año 1999, y aunque yo llevaba un par de años haciendo cosas de educación ambiental, llegar al CEACV fue la clave para decidir dedicarme profesionalmente a la EA.

Puede haber personas que no conozcan en qué consiste ser Educador ambiental ni su ámbito. ¿Podrías explicárnoslo?

En primer lugar debemos hacer referencia femenina, es decir, educadora ambiental, ya que las mujeres son mayoría en esta profesión. Ya os he adelantado algo en la anterior respuesta, cuando he dicho que es ayudar a los demás a entender las cosas que nos rodean, sobre como funciona el mundo y nuestra sociedad, pero claro está, con un evidente posicionamiento, aquí no puede haber ni neutralidad, ni equidistancia, aquí se ha de estar en el bando de los buenos y buenas, los que ponen la vida en el centro, a las personas y no a la economía. La educadora ambiental orienta su trabajo a mejorar las capacidades de análisis, reflexión y acción de las personas buscando en ellas un compromiso por adoptar modelos de conducta compatibles con la vida en el planeta.

Buscamos capacitar a las personas para analizar de forma crítica lo que ocurre a nuestro alrededor y de esa manera facilitar la comprensión de los procesos ambientales en conexión con los sociales, económicos y culturales. Y por supuesto, todo ello dirigido a la acción.

Tus 20 años de experiencia te permiten tener una visión general muy completa del desarrollo de la educación ambiental. Te proponemos un juego complicado pero que seguro es interesante para nuestros lectores. Enumera 3 aspectos en los que España ha hecho los deberes ambientales y 3 en los que ha suspendido.

Vamos allá… Hemos hecho los deberes:
1. La ciudadanía ha dado un salto espectacular en cuanto a sensibilización y concienciación ambiental, eso es indiscutible, se está produciendo un gran cambio cultural, aunque todavía nos falta la última fase de esta transición, la acción.
2. Hay un buen número de políticos y políticas que han tomado el mando en sus respectivas administraciones y se han lanzado a hacer políticas ambientales valientes, transformadoras y estructurales. València es un buen ejemplo, la ciudad se está convirtiendo en un referente en movilidad urbana, consumo energético, alimentación sostenible, etc.
3. Se hace mucha y muy buena educación ambiental fuera del ámbito tradicional de la educación ambiental. Se han roto las barreras, se ha abierto el coto en el que parecía vivir aislada la educación ambiental y ahora podemos ver cosas muy buenas en el espacio destinado a dar información del tiempo, en un telediario; en el canal de Youtube de una científica o en una cooperativa energética.

Suspendemos:
1. La educación ambiental no es relevante. Desde la política nos miran con cariño, en realidad caemos bien, pero a la hora de la verdad incomodamos. Si bien es cierto que hay excepciones, son solo eso, excepciones. Hay que ser valientes y demostrar el interés por la educación ambiental con hechos y presupuesto.
2. Profesionalmente hablando, la educadora ambiental tiene en muchos casos unas condiciones laborales indignas, total, piensan que lo nuestro es mucho de compromiso personal, amor al planeta y voluntariedad. Pues no, nos queremos ganar la vida dignamente con esto.
3. Junto al cambio climático, la salud y la educación tienen que ser los grandes retos políticos de cualquier gobierno. La transición ecológica debe dar mucho más protagonismo a la salud y a la educación, y no solo con declaraciones, con hechos. La deriva de leyes educativas de las últimas décadas o el ninguneo a la salud son claramente merecedoras de un suspenso.

Si la comunidad científica y la ciudadanía tienen claro que la lucha contra el cambio climático debe ser una prioridad, ¿qué crees que todavía falta para que España y el mundo, en general, cambien sus prioridades y su forma de vivir para mitigar el cambio climático?

No tengo la respuesta, ya me gustaría, y si la tuviese probablemente nadie me escucharía, recuerda que soy educador ambiental. En mi caso, mis prioridades las cambió ser padre y empezar a plantearme la mierda de mundo que le estaba dejando a mi hija, obviamente no quiero eso para mi hija y hago lo que esté en mi mano para que no sea así.
Es posible que la gente también necesite buenos ejemplos para cambiar sus prioridades. Si una ciudad, como el caso de València, aumenta exponencialmente los kilómetros de carril bici y el número de calles peatonales, tú te animas a coger la bici y andar, pero si subvencionas las corridas de toros y recortas en programas de educación ambiental ¿Qué mensaje lanzas?
También creo que leer, y hablar sobre lo que se lee, son una buena fórmula para cambiar nuestra mentalidad y prioridades. Es imposible leer a Andreu Escrivà, Irene Baños, Pedro Fresco, Alberto Vizcaíno, Antonio Cerrillo o Yayo Herrero y que no te provoque una “conmoción en la fuerza”, así que recomiendo eso, leer y conversar sobre cambio climático y todas sus implicaciones.

Cualquiera que te siga en twitter sabrá que no te casas con nadie. ¿crees que las teorías que niegan el cambio climático están apoyadas por intereses concretos?

De entrada me sigue flipando que mi perfil de Twitter le pueda interesar a alguien, así que estoy agradecido a la gente que lo sigue y que además interactúa. Sí me caso con gente, me caso con la gente valiente, que tiene cosas que contar, que me aporta y suma, con la gente optimista, con quien defiende sus posturas con argumentos y además escucha y respeta, claro que me caso.
¿Están las teorías que niegan el cambio climático apoyadas en intereses concretos? Contesto con una pregunta ¿la lluvia moja? Bruce Willis en “El último cowboy” dice que sí, pues eso. Esto está muy claro, solo hay que leer “Mercaderes de la duda” de Erik M. Conway y Naomi Oreskes y “Perdiendo la Tierra” de Nathaniel Rich para saber quién está de ese negacionismo y con qué estrategias. También recomiendo el fantástico blog de Ferran Puig, “Usted no se lo cree”, que de negacionismo climático sabe más que nadie.
De todos modos creo que lo más peligroso en estos momentos ya no es el negacionismo recalcitrante que se expresa como tal, sino el que ha mutado, como un virus, y que ahora no es negacionista del cambio climático pero si hace presión negando la efectividad de medidas y políticas, pintándose de verde y vendiendo una alternativa de falso desarrollo sostenible. Ojo con ellos y ellas.

Hablando de organizaciones concretas, las empresas energéticas ponen mucho énfasis en su transición energética. ¿Crees que es real o greenwashing? ¿Son todas iguales?

Pues no, no son todas iguales, claro que no. Costará olvidar el día que una empresa energética compró todas las portadas (sí, las portadas) de los principales periódicos nacionales para “sacar pecho” de su ecologismo e ir de verde, coincidiendo con el inicio de la COP25 en Madrid y cuando todo el foco mediático y de la opinión pública estaba justamente allí. La empresa que en 2018 encabezaba la lista de empresas con más emisiones de gases de efecto invernadero en España, según el Observatorio de Sostenibilidad, pretendía dar la imagen de líder de la lucha del cambio climático, o sea, greenwashing de manual.
En lo que ponen mucho énfasis algunas de estas empresas es en maximizar su cuenta de resultados y los dividendos de sus socios, acabando de exprimir el negocio de las energías fósiles, pero vendiendo la imagen de líderes de la descarbonización.

En el lado opuesto podemos encontrar cooperativas energéticas como Som Energia, cooperativa de consumo de comercialización y producción de energía de origen renovable, que están claramente comprometidos en impulsar un cambio del modelo energético actual para conseguir uno100% renovable. Cualquier comparación con las anteriores en materia de sostenibilidad y justicia social, es odiosa.

Es comprensible que la ciudadanía se confunda ante todo lo que ofrece el mercado energético, especialmente viendo las grandes inversiones en greenwashing que hacen algunas empresas, pero afortunadamente hay quien ofrece la posibilidad de disponer de información y herramientas para entender este mercado. En la ciudad de València contamos desde hace un año con la Oficina de la Energía, un espacio municipal donde se ofrece información y formación a la ciudadanía, y se proporciona asesoramiento personalizado, además de talleres y otras actividades.

Te levantas un día y él o la Presidente del gobierno de turno te nombra ministro de Medio Ambiente. ¿Cuáles son tus decisiones en los primeros 100 días?

Esto es como frotar la lámpara y que salga un genio al que pedirle tres deseos, vamos a ver…
Me sentaría en mi despacho, con una buena cerveza, y cogería los ODS, los 17 objetivos y metas de desarrollo sostenible e iría tomando decisiones respecto a cada uno de los mismos. Priorizaría 4 de ellos, el número 13, acción por el clima, 14 y 15, referidos a los ecosistemas y ODS número 3, salud y bienestar. A partir de estos, todos los demás.

Marcaría 4 pilares para todas las políticas de mi gobierno:
1. Emergencia climática y transición ecológica.
2. Salud.
3. Educación.
4. Bienestar social.

Para la educación ambiental, crearía, por vía urgente, un Alto Comisionado de Educación Ambiental y Agenda 2030, a imagen y semejanza del que magistralmente dirigieron Cristina Gallach y Federico Buyolo hace un par de años.

Impregnaría todo el curriculum escolar de competencia ecosocial.

Por último dimitiría, porque este país lo que necesita es una Presidenta.

Hay personas que piensan que en la lucha contra el cambio climático no pueden hacer nada por sí mismos. ¿Cómo podrías convencerles de que una buena acción repetida miles de veces sí hace la diferencia?

Pues que lo hagan por los demás, dormirán mucho mejor, de hecho yo lo hago fundamentalmente por mi hija, ya que ella y toda su generación serán las que tendrán que afrontar, en su etapa adulta, un mundo muy distinto al actual, ahora esperemos que además no sea mucho peor.

Y claro que sí podemos hacer muchas cosas por nosotros mismos, pero nunca desde la culpa, siempre desde la responsabilidad, no tenemos que vernos como culpables del calentamiento global y sus consecuencias, la culpa atenaza y lleva a la negación, hemos de vernos como responsables, y eso pasa en un principio por conocer en detalle qué pasa y cual es el origen de la crisis climática. Después es preciso conocer muy bien las consecuencias porque solo así se puede construir una percepción realista del riesgo y comprender nuestras vulnerabilidades. A partir de ahí es necesario que la gente sepa que soluciones puede aplicar, ya que solo así es posible situarse ante el problema y pensar “Yo sí puedo”.

Por otro lado recomiendo a la gente que busque información con referencias a las consecuencias del cambio climático en su entorno más cercano, y que vincule estas con su salud ¿Cómo le puede afectar? ¿Acaso eso no sería motivo para actuar? Y en cuanto qué hacer, voy a recomendar dos libros que hacen precisamente eso, decir lo que podemos hacer: “Y ahora yo qué hago” de Andreu Escrivà y “Ecoansias” de Irene Baños, así que vuelvo a lo de antes, hay que leer y conversar más sobre estos temas, pero ojo, alejándose de cuñadísimos.

Clickoala apuesta por el consumo responsable. En nuestro buscador únicamente aparecen productos con sellos y certificaciones ecosociales avalados por expertos universitarios en sostenibilidad. ¿Podrías recomendarnos algún sello ecosocial que consideres que es de fiar? ¿Y que no sea de fiar?

No sé si responde a vuestra pregunta, pero últimamente me preocupan mucho los productos que testan con animales, por eso consulto Cruelty Free (PETA) que es la organización más grande de derechos de los animales del mundo o Leaping Bunny, aunque hay marcas libres de crueldad que deciden no certificarlo a través de estos sellos, por lo que las listas no son las únicas a tener en cuenta.
¿De cuales no fío? De cualquiera que lleve un coche.

¿Podrías recomendarnos a alguien que consideres puede aportar conocimientos sobre consumo responsable? ¿Y qué le preguntarías?

A cualquiera de SETEM Comunitat Valenciana, una ONGD, que trabaja desde el año 1993 el consumo responsable y el comercio justo a través de la educación y la sensibilización. Y por supuesto me interesaría saber como incorporan la crisis climática y la Agenda 2030 a su trabajo de educación ambiental. También me encantaría conocer sus motivaciones personales para abordar esta tarea tan importante para la sociedad.

entrevista a fernando prieto

Entrevista con expertos: Fernando Prieto

Tiempo de lectura: 8 minutos

Entrevista con Fernando Prieto


Doctor en ecología por la Universidad Autónoma, 8 años de profesor asociado de ecología de la Universidad de Alcalá, y San Pablo CEU. He sido asesor del presidente del gobierno. He trabajado en el ministerio de medio ambiente y empresas privadas siempre relacionado con medio ambiente, aguas, bosques, biodiversidad, energía, ocupación de suelos y cambio climático. En total más de 30 años dedicado a sostenibilidad en proyectos tales como el plan hidrológico nacional, campo de tiro de anchuras que daría lugar al PN de Cabañeros, plan de infraestructuras el transporte, inventarios de emisiones, etc…

La primera pregunta es obligada: ¿Podrías explicar qué es y qué hace exactamente el Observatorio de la sostenibilidad?

El Observatorio de Sostenibilidad pretende ser referencia y una fuente de análisis y datos científicos, basados en la mejor ciencia disponible, independientes e imparciales de la más alta calidad en temas de sostenibilidad. Nuestra misión y responsabilidad continua es comunicar nuestros hallazgos a los decisores, las empresas y la audiencia más amplia posible.

Permítenos la oportunidad que nos brindas con esta entrevista para preguntarte precisamente sobre el objetivo del Observatorio de la sostenibilidad: ¿Cuál es el diagnóstico de esa radiografía real, veraz e independiente de la situación de España en temas de sostenibilidad?

España presenta graves problemas respecto a la emergencia climática, falta de empleo, de tejido productivo innovador, un sistema educativo deficiente y una sanidad que deja mucho que desear y todo ello con graves problemas de desigualdad, pero también grandes potencialidades que se pueden convertir en grandes oportunidades en diversidad de ecosistemas que son claves para la alimentación e industria agroalimentaria, una costa espectacular que puede servir para un turismo responsable, sol y viento para no depender de nadie en energía, biodiversidad, clima y una población, aunque envejecida, con grandísimas potencialidades.

¿Habéis sufrido algún tipo de presión externa a la hora de la elaboración y publicación del informe anual del Observatorio de la sostenibilidad?

No, pero con el informe de las empresas más contaminantes (que más CO2 emiten) que ahora ya se ha normalizado, sí que existen ciertas tensiones con la lista de las ganadoras y las que más han mejorado cada año y los medios en que se publica. Otro informe por ejemplo donde se detallan las fechas cuando se deben de recuperar las concesiones hidroeléctricas, que se deben de devolver al Estado en el plazo de 75 años digamos que no gustan en determinados intereses creados.

Sin duda eres una de las voces con más criterio y experiencia en ecología y sostenibilidad en España. Desde 1993 en que te doctoraste en Ecología has visto la evolución de esta materia. ¿Cómo ha cambiado en estos años el interés por la sostenibilidad por parte de la sociedad española?, ¿y qué empujón necesita para ganar más protagonismo?

Muchas gracias. Sin duda ha habido una gran mejora en el interés y la percepción de la sostenibilidad en estos 30 años. La mayoría de la gente ya siente cada vez con más crudeza la emergencia climática, la necesidad de conservar la biodiversidad, proteger el lobo o el creciente problema de los residuos. Por ello es necesario ese empujón que señalas para que realmente se adapte el país al cambio climático, tome medidas para proteger la biodiversidad o para lanzar la economía circular. Son necesarias medidas radicales de coraje por parte de las empresas, colectivos, gobiernos, campañas de publicidad, que nuestros políticos y referentes sociales den ejemplo y también una herramienta muy interesante propuesta por Extinction Rebellion que ya se adopta en Francia o el Reino Unido que son las Asambleas ciudadanas para que el conjunto de la población proponga y adopte soluciones sobre sostenibilidad ante la magnitud y urgencia del reto y la inacción de los políticos y empresas.

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¿Lo que está ocurriendo con el COVID-19 a nivel nacional y mundial está opacando el foco mediático y social que había conseguido la lucha contra el medio ambiente y la sostenibilidad?

Creo que no. La Covid-19 sin duda nos ha hecho despertar de la importancia de un futuro más seguro, y de lo que nos puede venir encima y aquí es imprescindible “aplanar la curva del clima”. También nos ha hecho conscientes de la capacidad de los estados y de las empresas para adaptarse y tomar medidas radicales ante una emergencia. Por otra parte también de que se pueden tomar medidas y notar soluciones en relativamente poco tiempo como en las mejoras en la calidad del aire por ejemplo en las ciudades o en la visualización de biodiversidad. Es de esperar que una vez encarrilada la pandemia se tomen medidas inteligentes contra el cambio climático por parte de la comunidad internacional, por cada país, comunidad autónoma o ayuntamiento. Nadie quiere un futuro inseguro, peligroso o insostenible.

¿Qué podemos hacer para evitar que se agraven en España dos grandes problemas ambientales, que están muy relacionados, como son la desertificación y los incendios forestales?

Efectivamente, son dos temas muy graves y están muy relacionados con el agua que es la tercera parte de la ecuación. No podemos permitir que todos los años ardan 50 mil hectáreas sin control y haya habido años de 450 mil. La reiteración de los incendios forestales como está sucediendo en España origina erosión, y posteriormente puede desembocar en desertificación. El fuego ha estado siempre en el mediterráneo y existe una gran diversidad de situaciones, pero la existencia de masas continuas de cultivos forestales como eucaliptos, pinus radita o pinus pinaster en el norte de España están posibilitando el gran mega incendio forestal en el país como se ha visto en Australia. La falta de ordenación, de gestión tradicional y de mosaicos están favoreciendo que se desencadene este gran incendio en los próximos años. La solución son las especies autóctonas, la gestión tradicional de los ecosistemas forestales, la creación de mosaicos, de ordenación forestal, etc.

Se habla de la Recuperación Verde de Europa. ¿crees que los gobiernos tomarán la iniciativa o se dejarán llevar por la inmediatez?

Sin duda tienen que tomar las medidas más inteligentes que coinciden con un futuro más sostenible y que implican el Green New Deal y, sin duda, habrá que decrecer en algunos temas como. por ejemplo, el número de turistas o las hectáreas de regadíos, o el número de coches vendidos al año. Europa capitaneada por Alemania está tomando decisiones para un futuro más sostenible. Ahora bien, por ejemplo, en la obligatoria apuesta por las renovables, se pueden tomar decisiones como realizar grandes plantas solares y dar dinero a solo unas pocas grandes empresas o por el contrario generar empleo y poner cientos de miles de placas solares, o es mejor y más barato reforestar las cuencas y fijar el suelo que gastar dinero en inundaciones posteriores. Pero por ejemplo, ahora España debe decidir si apoya o no el sector aéreo con ayudas por ejemplo a Air Europa que se va vender a IAG en unos meses. La aviación supone el 3,5% de las emisiones totales.

En una entrevista comentaste que la gran apuesta ciudadana en la lucha contra el cambio climático sería la instalación de tejados solares en sus casas. ¿Crees que el estado debería subvencionar este cambio? ¿Existen ya casos de éxito en el mundo?

Sí, sin duda, es mucho más inteligente poner 1 millón de placas solares en otro tanto millón de hogares y comunidades de vecinos que instalar grandes campos de solares sobre zonas de forestales y rurales. Además, crearía empleo y bajaría el precio de la electricidad de una forma importante. Es la opción por una energía descentralizada y más barata y sería muy importante en este país para lucha contra la pobreza energética. Además, disminuiría la dependencia energética que sigue siendo todavía muy elevada (de un 75% frente a un 52% en la UE) para ver la magnitud de este tema y nuestro absurdo subdesarrollo en el país del sol, solo hay que comprobar que Alemania tiene 1,4 millones de tejados solares, el Reino Unido 800 mil, Italia 600 mil y nosotros ¡¡10.000!! California también celebró hace poco su primer millón de tejados solares y Australia es otro caso de éxito.

Otro elemento que la ciudadanía puede protagonizar es el consumo responsable. ¿Cómo crees que se puede hacer una transición del consumo actual al consumo sostenible?

Hay varios temas clave, uno de ellos es la alimentación, tiene que haber una alimentación sana, basada en productos lo más ecológicos posibles y con el menor uso de pesticidas y fertilizantes. Esto permitirá luchar contra la obesidad y además orientará la agricultura y ganadera industrial hacia modelos mucho más respetuosos con el medio ambiente. El tema de las macro granjas en España, por ejemplo, está teniendo unos impactos brutales sobre aguas, vertidos, olores,… Otro tema importante es la reutilización y reuso de todo tipo de aparatos para impulsar la economía circular, o conectar los residuos de las industrias como materias primas para otras, haciendo bolsas de subproductos, o aprovechar la materia orgánica de nuestros residuos para fertilizar las tierras con adecuados tratamientos.

¿Cuáles consideras que son los colectivos, organizaciones o instituciones que deben liderar la transición ecológica?, ¿y cuáles son aquellas que frenan este proceso?

Upton Siclair ya decía: “Es difícil conseguir que un hombre entienda algo, cuando su salario depende de que no lo entienda”. Se observa que muchos colectivos tradicionales están intentado retrasarla porque pierden sus posiciones de privilegio. Pero el proceso es imparable. Las energéticas están entendiendo poco a poco el proceso, aunque queda por erradicar el gas. Sin embargo, las petroleras todavía no han iniciado la reducción de sus emisiones. Como colectivos sociales lo más importante en los últimos 25 años son sin duda la aparición de colectivos de gente joven y comprometida como Extinction Rebellion o Fridays for future que pueden dinamizar este proceso de una forma mucho más relevante hoy que los grupos ecologistas tradicionales.

Clickoala es un buscador de productos sostenibles que vienen avalados por sellos y certificaciones ecosociales confiables. ¿Podrías recomendarnos algún sello de los que consideres más fiables? ¿Y de los que no confías?

Es un trabajo muy interesante que realiza Clickoala, recomendar a los consumidores las marcas o productos más sostenibles. Cada área es un mundo y no dispongo de información de la multitud de sellos y certificaciones, Sin duda, el tema de la agricultura ecológica y el sello de la SEAE me parecen muy serios, en certificación forestal me parece mejor FSC que PEFC aunque al certificar masas de cultivos forestales ha cometido un importante error, etc.. La certificación de aceite de palma sostenible por ejemplo no tiene nada que ver con la sostenibilidad. BP tenía todas las certificaciones posibles y originó el mayor vertido de la historia. En empresas es interesante el estándar que esta marcando ahora Sustainability Accounting Standards Board. Con los bancos es todavía más complicado, no sabría cómo recomendar un banco sostenible o una gran financiera sostenible a pesar de lo que se autodenominen ellos. El tema es muy complicado y sería muy interesante su investigación.

Nos gustaría mucho que nos recomiendes a alguien que consideres puede aportar conocimientos sobre consumo responsable. ¿Y qué le preguntarías?

Recomendaría a Fernando Valladares, que es científico y que, sin duda, puede dar la visión de la ciencia y el rigor a un tema tan complicado como puede ser el consumo responsable.

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descarbonización de España

Firma Invitada: José Luis López

Tiempo de lectura: 5 minutos

Firma invitada: José Luis López

José Luis Lopez de ACA José Luis López es Licenciado en Ciencias Ambientales, actualmente Director de proyectos de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), organización fundada en el año 1997. Durante su experiencia profesional ha trabajado principalmente en organizaciones del tercer sector, coordinando proyectos y equipos de trabajo en áreas de vivienda, eficiencia energética y medio ambiente.
Como responsable del área de Cambio Climático y Transición Energética de la Asociación, desarrolla una importante labor como formador y en materia de comunicación y ha dirigido proyectos ligados a la rehabilitación energética de edificios como los proyectos REPEX, HABILITA, GENERIS, la movilidad sostenible, como el proyecto DesAUTOxícate, ganador de 4 premios y es coautor, entre otros, de los cuatro estudios realizados por ACA en 2012, 2014, 2016 y 2018 sobre la Pobreza Energética en España.

 

Reflexiones sobre la energía y la sostenibilidad del modelo

Desde que me propusieron escribir en ClicKoala comencé a pensar cómo enfocar un texto que sirviera al menos para reflexionar. Como ocurre siempre, las noticias avanzan más rápido que uno mismo y durante la elaboración de este texto han sucedido hechos relevantes. Hablar de sostenibilidad y energía no puede obviar la noticia del cierre definitivo de 7 de las 15 centrales térmicas de carbón que aún quedan en España. Se trata, sin duda, de una buena noticia, sobre todo si nos centramos en el impacto que este tipo de generación tiene en términos de gases de efecto invernadero. Quizás, si pensamos en términos de impacto social o de empleo, la noticia, especialmente en las regiones afectadas por la pérdida de empleo, no sea tan buena. Y si finalmente analizamos algunas de las causas que están detrás de esta decisión, como es el hecho de que a las empresas gestoras no les salen las cuentas si, entre otras cosas, tienen que acometer las medidas de mejora exigidas por Europa, quizás se nos reduzca un poco más la sensación de buena noticia.

En cualquier caso, esta noticia me sirve de punto de partida para retomar la reflexión y el artículo. Las decisiones que se toman en el ámbito energético normalmente no tienen un único impacto ni una única componente que valorar, por lo que hacer análisis parciales, que no tengan en cuenta la palabra sostenibilidad (económica, social y ambiental) en su conjunto, no será un análisis completo. Y digo todo esto desde el convencimiento de que la alternativa tiene que ser un modelo de generación de energía basado en la descarbonización del sistema, que garantice la asequibilidad de un recurso básico (y de un derecho, como es la energía) y que tenga en cuenta la componente social en todas sus vertientes.

grafico sobre origen energia

Fuente: IEA (Agencia Internacional de la Energía)

 

Lo que no genera duda es que la emergencia climática obliga a centrar los esfuerzos en la descarbonización del modelo y en el freno al impacto del cambio climático. Pero no por ello podemos olvidar que hay que tener en cuenta otros impactos, algunos de ellos también ambientales. Por ejemplo, el cambio de modelo también deberá tener en cuenta aspectos como el uso del suelo (W/m2). Las diferencias son notables entre unas alternativas y otras y es un impacto que condiciona la diversidad de especies, el uso de recursos como el agua o la fragmentación del territorio. Impactos como este, además, no son sencillos de analizar o medir puesto que dependen de la escala temporal considerada, de la mayor concentración o dispersión en la ocupación del territorio que realiza cada fuente de energía o de las decisiones tomadas a la hora de medir (por ejemplo, esta discrepancia de criterios puede situar a la energía eólica en una buena o mala posición en función de la superficie considerada como “ocupada” por un parque eólico). El uso de la tierra es un factor considerablemente importante, pero que generalmente es ignorado en análisis parciales.

Tampoco podemos obviar cuestiones como la generación de residuos y las necesidades de tratamiento que estos requieren. Este factor, por ejemplo, determina mucho la posición de la energía nuclear que, sin embargo, en términos de emisiones de gases de efecto invernadero y de superficie ocupada por unidad de energía primaria generada, saldría mejor posicionada que otras alternativas. Los residuos radiactivos ponen de manifiesto como la consideración de la escala temporal es clave. Son una herencia que dejamos a las generaciones futuras, como ocurre con el CO2 emitido por fuentes antropogénicas.

Podríamos incorporar a este análisis otros factores como son la incertidumbre respecto a las relaciones entre países, las importaciones de energía o la posibilidad de conflictos (bélicos o no) que alcanzaran un escenario de preocupación a nivel mundial. La dependencia energética del exterior o la apuesta por alternativas como la energía nuclear nos posiciona como un país y un modelo vulnerables ante un escenario que bloqueara o dificultara las importaciones de energía o que convirtiera a la energía en una “objetivo clave” durante el conflicto. Si algo nos ha demostrado la pandemia de la Covid-19 es que, en situaciones de emergencia, aunque afloran las muestras de solidaridad y apoyo, desgraciadamente, también se han dejado ver actitudes de “sálvese quien pueda” cuando los países cerraron sus fronteras o entraron en guerras comerciales para adquirir materiales y medicamentos para hacer frente a la emergencia.

Como es evidente, tampoco podemos obviar el coste de generación, por supuesto, internalizando todos los criterios (entre ellos ambientales) y considerando el coste real de cada fuente de generación porque, no nos olvidemos, necesitamos un modelo energético fiable, que garantice la cobertura de la demanda, que minimice los impactos ambientales y que además sea asequible (tal como indica el propio Objetivo de Desarrollo Sostenible 7). Esta será la única manera para evitar que la transición energética hacia este modelo descarbonizado tenga impactos sociales como la pobreza energética (una subida de los precios de la energía  incrementaría la población incapaz de contar con los servicios energéticos que necesita para desarrollar una vida digna y en igualdad de oportunidades). Afortunadamente alternativas como la energía solar fotovoltaica están reduciendo cada vez más estos costes, lo que garantizará su expansión y viabilidad en un modelo futuro. También podemos depositar nuestra confianza en la labor de investigación y desarrollo que se realiza de manera incesante para abaratar las fuentes de generación limpia y hacer viables nuevas alternativas. Desgraciadamente, como muestra el gráfico de la Agencia Internacional de la Energía, aún estamos lejos y nuestra dependencia de fuentes de generación de origen fósil es todavía muy elevada. Pero sigamos por este camino y no olvidemos considerar todos los factores. Es un reto complejo, pero posible.

 

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entrevistas con expertos: nacho dean

Entrevistas con expertos: Nacho Dean

Tiempo de lectura: 6 minutos

Entrevista con Nacho Dean


NACHO DEAN es Naturalista, Aventurero Profesional y Divulgador. La 1ª persona en la historia en haber dado la vuelta al mundo caminando y haber unido nadando los 5 continentes. Autor de los libros “Libre y Salvaje” (Ed. Planeta 2017) y “La llamada del océano” (Ed. Planeta 2020). En 2014 fue Finalista de los Discovery Awards, en 2015 fue nominado a los Premios Princesa de Asturias, en 2016 recibió la Medalla de la Ciudad de Málaga, y en 2019 recibió el Premio Talentia a la Cultura y el Deporte.

Acaba de publicarse tu nuevo libro: La llamada del océano. Para aquellos que no conozcan de qué se trata. ¿Podrías explicarles a nuestros lectores qué pueden encontrar en sus páginas?

“La llamada del oceano” narra la expedición que me llevó a unir nadando los 5 continentes para lanzar un mensaje de conservación de los océanos (Expedición Nemo). Las travesías que realicé nadando son:

  • Estrecho de Gibraltar, uniendo Europa y África.
  • Travesía Meis-Kas uniendo Europa con Asia.
  • Estrecho de Bering, uniendo Asia con América.
  • Mar de Bismarck, conectando Asia con Oceanía.
  • Golfo de Áqaba, uniendo África y Asia.

Es un libro de aventuras donde el verdadero protagonista son los océanos, las culturas de los lugares tan remotos y apasionantes que visitamos, y el viaje interior lleno de motivación y valores que supone embarcarse en una expedición así. En su interior podrán encontrar fotografías, mapas, fragmentos de mis diarios…

¿Cómo se te ocurrió la idea de una vez logrado la gesta de dar la vuelta al mundo caminando, unir los 5 continentes a nado?

Durante la expedición que me llevó a dar la vuelta al mundo caminando para documentar el cambio climático, fui testigo con mis propios ojos de la cantidad de basura y plásticos que hay inundando las playas y litorales de todo el planeta, y comencé a sentir por aquel entonces la necesidad de embarcarme en una nueva expedición para llamar la atención sobre la degradación de nuestros mares y océanos.

Vivimos en un planeta donde más del 70% de la superficie es agua, sin embargo, el mar es el gran olvidado, hasta el punto que ocupando ¾ partes del planeta llamamos Tierra a lo que debería ser planeta Agua. Había dado la vuelta al mundo caminando, pero tenía una deuda pendiente con los océanos. Así nacía la Expedición Nemo.

Dentro del mar, ¿la situación que te encontraste nadando es tan mala como cuando viste tanta basura en las playas?

Dentro del mar la situación es peor todavía, es alarmante. Por ejemplo, fuimos testigos del blanqueamiento de los corales como consecuencia de la acidificación de los océanos en los arrecifes de Australia e Indonesia. Me ha llamado también la atención lo esquilmados que están, la alarmante pérdida de biodiversidad como consecuencia de la sobre explotación pesquera. Y, por supuesto, también vimos fondos llenos de basura, botellas, neumáticos, cascos de moto…los plásticos que hay en la superficie del mar y las playas son una mínima parte ya que la inmensa mayoría se hunden yendo a parar a las profundidades marinas.

En tu última hazaña nadando, cambiaste las charlas en escuelas y universidades por limpieza de playas. ¿Cuál de las dos experiencias crees que aportan más a la educación ambiental y la concienciación de la sociedad?

Durante la vuelta al mundo caminando la labor predominante de concienciación fueron las charlas, si bien durante la Expedición Nemo, además de dar charlas, también hicimos batidas de limpieza de playas. Las segundas son más efectivas, pues las palabras se ven reforzadas con acciones y las personas pueden ver con sus propios ojos los niveles de contaminación y las consecuencias de sus acciones. Sin embargo, la limpieza de las playas es una acción paliativa, lo que realmente tenemos que conseguir es que las empresas y los gobiernos se impliquen en la conservación ya que sus acciones tienen un impacto exponencial.

Mientras recorrías el mundo caminando, sociabilizabas con la población. ¿Cómo afrontaste ese reto de nadar tantos kilómetros solo y sin poder comunicarte con otros?

Si es cierto que durante las travesías nadando apenas hablaba con nadie, salvo con mi equipo en las embarcaciones de apoyo, pero durante todos los días que preceden y siguen a la travesía hablas con mucha gente local. Las travesías nadando se podrían asemejar más bien a las travesías caminando por el desierto, larguísimas jornadas durante semanas sin ver ni hablar con nadie, salvo conmigo mismo. Nadar es como caminar pero en el agua, es un movimiento muy repetitivo que te lleva a una especie de meditación. Estás en el aquí y el ahora, pensando en la brazada que estás dando, y la siguiente, que sea lo más eficiente posible, la posición del cuerpo, las sensaciones. Después de tantas horas nadando, piensas en muchas otras cosas, te acuerdas de los tuyos, pones a prueba tus convicciones, la razón por la que te has embarcado en la expedición, lo que harás cuando termines…

En la EARTHWIDEWALK explicaste que sufriste mucho al ver niños de la India buscar entre la basura para sobrevivir ¿Ese fue el peor momento que viviste en tus viajes?

Tanto durante la vuelta al mundo caminando como en la Expedición Nemo vives momentos difíciles cuando eres testigo de la miseria, el hambre y la enfermedad en que viven algunos países, o cuando ves la contaminación y la destrucción del planeta. Pero, sin duda, los momentos más difíciles fueron aquellos en los que puse la vida en juego: presencié un atentado terrorista en Bangladesh, estuve a punto de acabar en prisión acusado de espionaje en la frontera de Armenia e Irán por culpa de unas fotos, contraje la fiebre chikungunya en Chiapas. Sin embargo, el momento más complicado lo viví en México, cuando varios tipos armados con machetes me intentaron asaltar y me persiguieron corriendo durante varios kilómetros.

Nacho Dean en Gibraltar

¿Cómo se lleva ser la primera persona en la historia en dar la vuelta al mundo caminando y unir nadando los 5 continentes?

Con la satisfacción del trabajo bien hecho, saber que estás abriendo camino y por una causa tan hermosa y necesaria como la conservación del Planeta. Con orgullo por ser referente y servir de inspiración, consciente de la responsabilidad y la oportunidad que nos brinda la vida de poder provocar un impacto positivo. Y al final y después de todo, con normalidad, porque yo me veo todos los días en el espejo y me considero una persona de carne y hueso, como todas los demás

Gracias a tus gestas, podemos decir que tienes una visión en primera persona del estado del medioambiente del planeta. ¿Cuál es tu diagnóstico?

Sin duda, dar la vuelta al mundo caminando y unir nadando los 5 continentes te da una visión global, no solo desde el punto medioambiental, sino histórico, antropológico, político, geográfico…del mundo. Uno de los aprendizajes es que el planeta no es tan grande, yo lo he recorrido con mis pies, lo he visto con mis ojos, sé lo que cuesta llegar hasta Australia caminando y regresar por el otro lado del planeta, es un aprendizaje basado en la propia experiencia, y puedo decir que no es tan grande, razón de más para cuidarlo. Vas rebasando meridianos, y sientes el planeta como un inmenso ser vivo del que formamos parte y en el que todo está conectado. He visto que vivimos en un hermoso planeta muy castigado por la acción humana, y que urge cuidar. A pesar del poder regenerador de la naturaleza, lo cual es esperanzador, mi diagnóstico es: grave.

Clickoala ofrece visibilidad a las empresas que se preocupan por cuidar el medioambiente y las personas en su día a día. ¿Crees que el consumo responsable es uno de los caminos hacia la sostenibilidad?

Por supuesto, de hecho creo que es uno de los pilares esenciales, junto con el empleo de fuentes de energía renovables alternativas a los combustibles fósiles, y un modelo de economía sostenible. Vivimos en una economía y una cultura eminentemente materialista, basada en el consumismo, que explota los recursos del planeta por encima de sus posibilidades. Eso se traduce en “deuda ecológica”: erosión de los suelos, contaminación del aire, deforestación, una alarmante pérdida de biodiversidad…Por ello, creo que una producción sostenible y un consumo responsable son esenciales.

¿Tienes confianza en algún sello ecosocial? Y, por el contrario, ¿alguno del que no te fies?

Me fío del Sello Azul de la organización Marine Stewardship Council que certifica aquellas pesquerías que emplean unas prácticas de pesca sostenible que garantiza la calidad de los ecosistemas marinos y la continuidad de las especies marinas. Me fío también del Forest Stewardship Council. Y desconfío, por lo general, de aquellas empresas que se suman al greenwashing cuando, en realidad, es mayor el daño que causan al medioambiente.

Nos gustaría mucho que nos recomiendes a alguien que consideres puede aportar conocimientos sobre consumo responsable. ¿Y qué le preguntarías?

Mario Picazo, o Samuel Martín-Sosa de Ecologistas en Acción. ¿Qué hábitos de consumo responsable llevan ellos en su día a día?

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entrevista alex fernandez muerza

Entrevista con expertos: Álex Fernández Muerza

Tiempo de lectura: 5 minutos

Entrevista con Álex Fernández Muerza


Periodista de ciencia y medio ambiente e investigador del BC3. Colaborador de Muy Interesante, Radio Euskadi, El País… Co-fundador de E-ciencia.com y Ballena Blanca. Doctor en Periodismo y profesor de Comunicación Científica en la UNED. Ganador de varios premios periodísticos. Muy activo en redes sociales, donde cuenta con varios miles de seguidores (@ecienciacom).

Nos encanta cómo te defines en twitter: contagiador de medioambiente y ciencia. ¿Crees que la creciente preocupación por el medioambiente ya no tiene vuelta atrás?

Dependiendo de los trabajos en los que me embarque, ejerzo de periodista, divulgador, comunicador, conferenciante, educador… Así que elegí una palabra, la de contagiador, para reunirlas a todas y expresar de alguna manera lo que hago, independientemente del registro que asuma. La idea es intentar contagiar a la gente la necesidad de la ciencia, el medio ambiente, que lo asuma en su vida diaria, que lo apoye, para que sí, la preocupación por el medio ambiente ya no tenga vuelta atrás.

Cada vez que hay una Cumbre por el Clima, hay más palabras que compromisos inmediatos ¿qué se necesita para que la comunidad internacional y los gobiernos prioricen la transición hacia una sociedad verde y sostenible por delante de intereses económicos? Nos va la vida en ello.

Las Cumbres del Clima han conseguido importantes avances en la lucha contra la crisis climática. Pero para que se hagan efectivas necesitamos que todos, gobiernos, empresas, ciudadanía, nos lo tomemos en serio, en consonancia con la seriedad del problema que trata de afrontar. Y no solo para la crisis climática, sino para crisis como la del coronavirus que sufrimos ahora, y para el resto de crisis económicas, ambientales y sociales que también padecemos y padeceremos. Todas ellas están interrelacionadas, y todas tienen soluciones similares. Ser conscientes de ello nos tendría que empujar a tomar acciones prioritarias e inmediatas, como hemos visto con la covid-19. Actuar frente al clima, con esas soluciones basadas en la sostenibilidad, nos ayudará también a actuar frente al coronavirus, y a ser más resilientes, a no ser tan vulnerables frente a presentes y futuras crisis.

Además de periodista eres un emprendedor. En el 2000 fundaste E-ciencia.com y en el 2014 Ballena Blanca. ¿Por qué te embarcaste en estas aventuras periodísticas?

Siempre me ha gustado hacer cosas, experimentar, probar nuevas tendencias… Crear un nuevo medio, ya sea en papel o en digital, compartir esfuerzos con otros compañeros, me ha permitido vivir experiencias muy diversas y enriquecedoras, y llegar a públicos muy diversos.

Medio ambiente y economía. Sin duda, están condenados a entenderse. Como experto en sostenibilidad, ¿podrías exponer cuáles deberían ser los pasos a seguir para pasar de la economía consumista a la economía verde?

El primer gran paso es concienciarnos todos y todas de que el actual modelo es insostenible. La Tierra no da más de sí. Y también concienciarnos de que consumir cada vez más nos “consume”, no nos hace más felices. Veremos así con buenos ojos y apoyaremos las pautas marcadas por los planes y las iniciativas de Economía Verde, o de Economía Circular, que ya se tratan de implantar en Europa. No hay que inventar nada.

Teniendo en cuenta dos de tus especialidades, la sostenibilidad y la ciencia, es evidente que tienes una visión muy cualificada para poder responder a una pregunta habitual. ¿Es la ciencia la gran solución del cambio climático?

La ciencia no es “la” solución a nada. No es algo que resuelva nuestros problemas con una varita mágica. Pero sí es nuestra mejor manera para comprender el mundo y buscar herramientas para resolver problemas, asumiendo que no es infalible y las incertidumbres de la realidad. Con los datos y herramientas que proporcionan los científicos, luego está en manos de los políticos tomar las decisiones. En el caso del cambio climático, la comunidad científica internacional es prácticamente unánime: es un problema real, provocado y acentuado por los seres humanos, que ya nos afecta y nos afectará cada vez más si no actuamos ya. La buena noticia es que estamos a tiempo, y tenemos las herramientas necesarias. Pero hay que tomar las decisiones para aplicarlas.

¿Puedes explicarnos qué es el BC3 Research y cuál será tu función en esta entidad?

El BC3 es un centro vasco de excelencia en investigación del cambio climático, integrando de manera interdisciplinar sus dimensiones ambientales, socioeconómicas y éticas. Su visión no solo es vasca, sino internacional, y su objetivo final es promover el desarrollo sostenible. Mi función será doble: contribuir a comunicar la investigación que se realiza en el centro, e investigar la comunicación sobre cambio climático.

Siendo como eres, uno de los grandes referentes de la comunicación sobre sostenibilidad, ¿cómo crees que se debería comunicar para llegar a esa mayoría de personas que están preocupadas por el medioambiente, el cambio climático y el futuro?, ¿crees que podría funcionar un espacio televisivo sobre sostenibilidad en el prime time?

Primero, con información, y segundo, con emoción. Necesitamos datos, que nos cuenten lo que pasa con objetividad y honestidad, y también que nos conmuevan, que nos hagan involucrarnos, para que actuemos. La sostenibilidad forma parte de nuestra vida cotidiana, aunque haya quien no sea consciente. Enfocado de esta manera, cuidando los contenidos y a las personas que lo realicen, con un presupuesto que permita una producción de calidad, la sostenibilidad en prime time sería totalmente factible.

Por otra parte, Nos interesa mucho tu amplia experiencia como responsable del canal de medioambiente de Eroski Consumer. ¿Cómo has visto la evolución del consumo responsable en España durante los 13 años en los que estuviste cumpliendo esa función?

La evolución, en general, ha sido creciente, aunque tal vez no con la rapidez e intensidad que sería necesaria. Hay que seguir actuando para que esta evolución no solo siga adelante, sino que aumente de velocidad y cale en toda la sociedad.

Bajo tu punto de vista y, aunque sea simplificándolo mucho, ¿qué nota le pones al consumidor español en cuanto a consumo responsable?

En esta “clase” tenemos al pasota que lo suspende todo y al que lo aprueba todo con sobresalientes. Pero en líneas generales, más que poner una nota media, se podría decir, utilizando el símil docente, que progresa adecuadamente bajo la atenta mirada de la evaluación continua.

Clickoala es un buscador en el que damos visibilidad a productos y servicios con certificaciones ecosociales confiables según el criterio de expertos universitarios. ¿Podrías darnos tu opinión sobre algún sello que te ofrezca confianza? Y, por el contrario, ¿un sello del que desconfíes?

Para cuestiones relacionadas, he hablado recientemente con dos compañeros investigadores de BC3. Teniendo en cuenta lo que me han comentado, podría decir que el sello de eficiencia energética (el que clasifica por ejemplo a los electrodomésticos de la A, más ahorro, a la G, más gasto) está bien para promover una compra de aparatos que requieren menos energía. Ahora bien, su diseño se podría mejorar, como propone Ibon Galarraga, acompañando en las etiquetas el ahorro en términos monetarios para facilitar su comprensión.

En cuanto a uno que me hace desconfiar, lo he hecho a raíz de mi conversación con Agustín del Prado: el sello de huella de carbono en las etiquetas de los alimentos. En algunos países se está proponiendo para que los consumidores vean el impacto de un determinado alimento en el cambio climático. Aunque la idea es buena, Agustín explica que no reflejan fielmente el impacto sobre el calentamiento global, y que en el caso de los productos animales son demasiado generales.

Nos gustaría mucho que nos recomiendes a alguien que consideres puede aportar conocimientos sobre consumo responsable. ¿Y qué le preguntarías?

Os recomiendo a Jordi Sabaté, que fue compañero mío en Eroski Consumer, y que ha sido el creador de ConsumoClaro de Eldiario.es, y autor del libro “El libro negro del consumo”. Le preguntaría cómo se podría aumentar el consumo responsable en España.

entrevista a Jonathan zarzalejo

Entrevistas a expertos: Jonathan Zarzalejo

Tiempo de lectura: 8 minutos

Entrevista con Jonathan Zarzalejo

Head of Marketing de Too Good To Go en España. Apasionado por el marketing, el diseño y la comunicación, Jonathan es Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Complutense de Madrid. Antes de convertirse en Waste Warrior y luchar contra el desperdicio de alimentos, Jonathan ha participado en lanzamientos en España de diferentes plataformas e-commerce internacionales como Catawiki.es, la plataforma de subastas online de objetos de coleccionismo, Hailo, la app para taxis (adquirida por mytaxi y actualmente Freenow) o eltenedor.es, la plataforma online de reservas de restaurantes del grupo Tripadvisor.

Pocas personas no conocerán Too Good to go, pero por si acaso, ¿podrías explicar en qué consiste vuestro movimiento?

Too Good To Go es un movimiento europeo que lucha contra el desperdicio de alimentos. Solo para que te hagas una idea, cada año se desperdicia un tercio de la comida que se produce en el mundo. ¡Esto es una barbaridad! Nuestro objetivo principal es inspirar y empoderar a la sociedad para combatir este problema. Lo estamos haciendo con campañas y acciones de concienciación pero también a través de una aplicación móvil con la que los usuarios actúan de manera activa en la lucha contra el desperdicio alimentario salvando a precio reducido el excedente diario de comida de supermercados, restaurantes, panaderías, fruterías y demás comercios de alimentación. De esta forma lo que se consigue es que esa comida de calidad que no se ha vendido al final del día en estos establecimientos se aproveche y no sea desperdiciada. Actualmente nuestro movimiento ya está presente en 14 países europeos y ya se han unido a él más de 45.000 establecimientos y más de 21 millones de Waste Warriors, gracias a los cuales a día de hoy hemos conseguido salvar ya más de 36 millones packs de comida que no han ido a parar a la basura.

En un artículo de nuestro blog hablamos de los avergonzantes números del desperdicio alimentario. ¿Crees que en el futuro post Covid19 la sociedad será más consciente de este problema o seguirá todo igual?

Efectivamente las cifras sobre desperdicio de alimentos ponen los pelos de punta. Cada año se desperdicia un tercio de toda la comida que se produce en el mundo y solo en España la cifra alcanza las 8 millones de toneladas al año. Y esto además de un despilfarro enorme de dinero también es un gran problema para el medioambiente.

Respecto a tu pregunta quiero pensar que sí, que esta situación nos va a servir para que las personas tomen más conciencia de este problema y se le dé a la comida el valor que no se le estaba dando. Y es que nos hemos acostumbrado a tener siempre los estantes de los supermercados llenos y a tener acceso a todo lo que queríamos y cuando queríamos independientemente de su procedencia o de si estaba de temporada o no. Habíamos perdido toda conexión y respeto por la comida. Además, nos hemos vuelto más prósperos como sociedad y a medida que tenemos dinero para comprar comida, nos volvemos más propensos a desperdiciarla.

Sin embargo durante esta crisis hemos visto que pueden escasear determinados productos y ahora valoramos más cuando podíamos tener total acceso a ellos siempre que queríamos. También estamos consumiendo más productos de proximidad y de temporada, estamos cocinando más y sacando nuestro lado más creativo en los fogones. Por ejemplo, el consumo de harina se ha disparado un 196%, esto quiere decir que estamos haciendo más pan y bizcochos, lo que nos acerca al producto y también nos hace valorar aún más el trabajo de los panaderos. Vemos el momento de la comida o el picoteo con alegría y como una vía de escape. Sin duda nuestro aprecio por los alimentos está volviendo. Además, tenemos más tiempo para informarnos y adquirir nuevos hábitos más sostenibles y libres de residuos que podamos aplicar para el resto de nuestros días. Así que soy optimista y creo que cuando todo esto acabe sí habrá un cambio en nuestras prioridades y en nuestros hábitos de consumo por unos más conscientes y responsables.

Queremos daros la enhorabuena por el gran éxito de Too Good to Go, ¿cuál es el secreto?, ¿qué recomendarías a otros proyectos que quieren mejorar el mundo, como el vuestro, además de tener una buena idea?

Bueno antes de nada muchas gracias, pero sí es cierto que esa enhorabuena no debe ser solo para Too Good To Go sino para todos, comercios y usuarios también, porque en definitiva esta lucha contra el desperdicio de alimentos la estamos haciendo entre todos y juntos estamos cambiando ciertos hábitos de consumo y evitando que mucha comida que antes iba a la basura ahora se esté aprovechando, logrando de este modo un gran impacto positivo para el planeta y beneficioso para la sociedad en su conjunto.

En la parte que corresponde a nosotros creo que la buena acogida se debe en gran medida a nuestra misión de aportar soluciones a un problema que nos toca de cerca a todos, pero sobre todo a que a través de una app estamos haciendo que cualquier persona de una manera muy sencilla pueda ser parte activa del cambio y ayudar a salvar el planeta evitando el desperdicio de comida. causa. Había algo que no se estaba haciendo bien en la forma de consumir los alimentos. No es lógico que comida que está en buen estado se desperdicie y en ese sentido creo que hemos conseguido conectar con la gente. La comunidad de Waste Warriors siempre fieles salvando su comida está siendo clave en este objetivo. También nuestra forma de comunicar el problema de manera sencilla y cercana. Usar las redes sociales para dar consejos prácticos para el día a día sobre cómo evitar el desperdicio… Son muchos factores pero sin duda tener una misión clara y no perder ese foco es clave.

Repasamos los datos conseguidos hasta finales del 2019: Un millón de usuarios, 2.300 establecimientos en 21 ciudades, 600.000 comidas salvadas. ¿Cuál es vuestro techo?

Siempre decimos que ojalá algún día no sea necesaria la existencia de Too Good To Go porque esto querrá decir que se habrá acabado con el problema del desperdicio de alimentos y habremos cumplido con nuestra misión. Pero la realidad es muy distinta. Hay mucho trabajo por hacer y nuestra intención es dar lo mejor de nosotros para seguir combatiendo el desperdicio de alimentos. Y esto pasa por no conformarnos con lo conseguido hasta ahora. Queremos llegar a cualquier rincón, da igual que sea una gran ciudad o el pueblo más pequeño, y si hay un establecimiento con excedente, esa comida pueda salvarse a través de Too Good To Go.

Pero además de la app, queremos seguir aportando más soluciones e iniciativas para combatir el desperdicio de alimentos. Actualmente estamos lanzando constantemente campañas de concienciación para evitar el desperdicio en hogares y negocios. Además, hemos desarrollado materiales y talleres didácticos para distintos niveles educativos pues estamos trabajando ya con algunos centros para enseñar a las generaciones más jóvenes sobre el problema. Y por último, también estamos trabajando con algunas instituciones públicas y estamos poniendo en marcha iniciativas para pedir la puesta en marcha de medidas eficaces en el ámbito legislativo para combatir el desperdicio alimentario.

¿Crees que si la idea en la que se basa Too Good To Go hubiera nacido en España hubiera tenido un camino exitoso similar o le hubiera costado más consolidarse?

Sinceramente creo que el camino habría sido el mismo que el seguido hasta ahora independientemente del origen de la aplicación. Creo que en este caso los españoles tenemos una de las mejores gastronomías y sentimos un amor especial por la comida. Además cada vez hay una mayor concienciación medioambiental en la sociedad y el móvil se ha convertido también en parte imprescindible de nuestras vidas. Además, ¿a quién no le han dicho alguna vez de pequeño eso de ‘la comida no se tira’? Yo creo que la gran mayoría hemos escuchado esa típica expresión en algún momento de nuestras vidas, así que también nos sentimos con esa responsabilidad de cumplir y hacer caso a lo que nos dicen los mayores jeje.

¿Cuáles fueron las principales dificultades para implantarse en España respecto a otros países europeos?

Además de todo el ajetreo que supone el papeleo de poner en marcha una empresa, el crear un equipo, hacer análisis de mercado, adaptar la plataforma al nuevo país y demás, creo que la mayor dificultad que tuvimos, y supongo que es similar a la de cualquier otro servicio que quiere lanzarse en un mercado, fue la de darnos a conocer entre los establecimientos. Fue un trabajo intenso de calle y de visitar muchos negocios a los que les presentábamos una solución beneficiosa para ellos porque no tiraban comida, obtenían una rentabilidad y además conseguían clientes nuevos. Sin embargo era toda una novedad para ellos y ninguno se terminaba por decidir. Sabíamos que era cuestión de esperar y que en cuanto se uniera el primero las cosas cambiarían. Y así fue. El primero en unirse fue un pequeño restaurante de Chueca y a partir de ahí empezaron a sumarse poco a poco más establecimientos. A día de hoy ya son más de 3.000 negocios los que le están plantando cara al desperdicio a través de nuestra app en toda España.

Además de la lucha contra el desperdicio de comida, ¿Habéis pensado en dar un paso más en vuestra preocupación por la alimentación y el medioambiente? Hablamos de dar visibilidad a alimentos producidos de una forma ética con el medioambiente y los trabajadores.

Nuestro objetivo sin duda es el de visibilizar, concienciar y combatir en primera instancia el desperdicio de alimentos. Y sin duda apostamos por que esto se haga siempre de la forma más ética posible. En nuestro blog o en nuestras redes, siempre intentamos dar visibilidad a otras iniciativas de consumo sostenible e intentamos mostrar a nuestros Waste Warriors que estas alternativas existen. De hecho tenemos un podcast y videopodcast donde hablamos de alimentación y sostenibilidad y contamos con invitados especiales para hablar del consumo de productos de proximidad, iniciativas que valoran a las personas y al medioambiente a la hora de cultivar o hasta de nuevos alimentos que sustituyen a la proteína animal.

Hablando de este aspecto, ¿nos puedes recomendar algún certificado ecosocial que te parezca especialmente confiable? ¿Y en el otro lado de la balanza, del que desconfíes?

En este caso os recomendaría tener en cuenta el certificado BCorp que reconoce a todas las empresas que trabajan por un equilibrio entre el propósito social y los beneficios económicos y utilizan la fuerza de los negocios para generar un impacto positivo tanto en los empleados, en las comunidades a las que sirven como sobre el medioambiente. En Too Good To Go recibimos esta certificación a principios de este año por nuestro compromiso contra el desperdicio de alimentos y hay muchas empresas españolas que cuentan también con esta certificación como Ecoalf o Farmidable que también tienen un claro compromiso por la sostenibilidad y una nueva forma de hacer las cosas. En cuanto a uno que desconfíe, no me atrevería a juzgar a nadie, pero si animaría a la gente a que no se quede solamente con la información de que esa empresa tiene un certificado X, si no que fueran un paso más allá y se informen de qué acciones o proyectos están realizando y cómo están contribuyendo.

Ya para terminar, Pedro Pablo May de EFEVerde nos recomendó que te entrevistásemos. ¡Y se lo agradecemos mucho! A ti también te pedimos que nos recomiendes a alguien que consideres puede aportar conocimientos sobre consumo responsable. ¿Qué le preguntarías?

Te recomendaría entrevistar a Mireia Barba, de Espigoladors, con quien compartimos la lucha por el aprovechamiento de alimentos. Y te animo a que le preguntes por todas las iniciativas que están llevando a cabo. Pero a modo de resumen, contarte que Espigoladors es una organización sin ánimo de lucro que da una segunda oportunidad a frutas y verduras feas e imperfectas espigando los campos, una práctica muy común años atrás y que se ha ido perdiendo. Aquellas frutas y verduras que recuperan las hacen llegar a entidades sociales y también las transforman en cremas, mermeladas, salsas… empleando a personas en riesgo de exclusión social mientras contribuyen a la lucha contra el desperdicio.

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Antonio marin: entrevista expertos

Entrevista con expertos: Antonio Marín

Tiempo de lectura: 11 minutos

Entrevista con Antonio Marin


Activista y comprometido desde los 17 años. He buscado la forma cambiar mis hábitos para pasar por este planeta de la forma más coherente con mis principios. Creo que no es suficiente con ser sostenible, tenemos que pasar al siguiente paso: ser regenerativos, como personas y como civilización.
He trabajado en el mundo de la comunicación, como periodista director de arte y comunicador, creando una de las primeras consultoras en medio ambiente. Pronto comencé a interesarme por los aspectos que hacen que una vivienda sea saludable y ecológica, por lo que puedo decir que en esto de la bioconstrucción soy autodidacta.
En 2001, junto a Miracles, pusimos en marcha la editorial EcoHabitar, en ella me encargo de la producción, de buscar contenidos, de la web y de ser la cara visible del proyecto EcoHabitar. Vivo en una ecoaldea, y aunque la editorial y la comunidad no me dejan mucho tiempo libre, me gusta mucho la cocina, el mar y la siesta.

 

 

Para aquellos lectores que no conozcan aún EcoHabitar, ¿podrías explicarles?

Se trata de un proyecto editorial de cooperativa que desarrollamos entre Miracles Delgado y yo mismo. Nuestra idea era generar un proyecto emprendedor en una zona rural desprotegida, aplicando los criterios del triple balance que promueve la asociación SANNAS, de la cual fuimos cofundadores, de economía social, cooperativo y elegimos la Sierra de Gudar (Teruel), concretamente en la población de Olba, un pequeño municipio de 50 habitantes. Allí hemos desarrollado el trabajo de la revista y del portal web desde el año 2000 hasta el 2017, un lugar idílico pero con todas las barreras que el ruralismo pone a este tipo de proyectos. Para empezar la falta de conexiones eficientes de internet hace que todo se ralentice de forma espectacular; la falta de capital humano, que si bien es un problema acabas aprendiendo a adentrarte en el mundo del teletrabajo. En el mundo rural todo lo que necesitas para poner en marcha una empresa se hace cuesta arriba, eso si, rodeado de un mundo idílico de paz, sosiego, enormemente gratificante y con una calidad de vida insuperable.

16 años de la revista EcoHabitar… ¿Te lo esperabas cuando empezaste a publicar ReHabitar en el 2001 en plena fiebre inmobiliaria sin freno?

No soy mucho de hacer planes, me tiro a la piscina y ya veo luego como salgo. Cuando miro atrás observo todo el tiempo que hemos pasado trabajando en la posibilidades que muchos temas importantes, temas que pueden ayudar al cambio de conciencia, vean la luz. Comenzamos, como idealistas que éramos y creo que lo seguimos siendo, por el afán de ofrecer, a las personas que estaban por el cambio personal, técnicas y conocimientos que podrían ayudar a esa evolución que tanto necesitamos. Hacer circular el rio del conocimiento y ofrecer soluciones dentro de la ética y el respeto al planeta. En eso estábamos y segamos estando. A contracorriente como los salmones.
De entre muchas de las cosas males que tiene el capitalismo es que se regenera, le dan palos o le ponen frenos, pero el mismo busca sitio por donde continuar. En el caso de la burbuja inmobiliario, que trajo después una crisis económica muy fuerte con unos recortes que oprimieron más a la gente que menos tiene, el mismo sistema ha encontrado otras formas de seguir acaparando y de reproducirse a costa de un deterioro del planeta y un camino de no retorno para la especie humana. Es terrible como no somos capaces de poner freno a tanta codicia.

Con la perspectiva de estar al pie del cañón mucho antes de que se volviera una preocupación generalizada, ¿cómo valoras la evolución de España en el acercamiento hacia la sostenibilidad y el consumo responsable?

Tengo claro que el número de personas con una conciencia evolucionada se ha incrementado mucho, la pregunta está en si este numero puede llegar a ser una masa crítica. Es verdad que hemos pasado, y estamos pasando, por una serie de “pruebas” muy serias y que siendo objetivos y como decía antes, estamos en un camino sin retorno. Estoy seguro que ahora ya solo nos queda prepararnos para lo que viene. No creo que reciclando y conduciendo un coche eléctrico podamos solucionar la emergencia climática. El punto de retorno pasó hace muchos años. El mensaje de lo que debemos hacer como especie, para seguir en este planeta, no ha llegado claro y ahora nuestros descendientes van a tener una herencia complicada. Por lo menos debemos enseñarles a seguir adelante en un entorno mucho mas inhóspito que el que nos encontramos nosotros.

Hace unas semanas se celebró el Día Mundial de la Eficiencia Energética dónde se volvió a poner de manifiesto que las viviendas españolas son “depredadoras de energía”, debido a que cuando se construyeron no tuvieron en cuenta la eficiencia energética. ¿Qué podemos hacer para solucionar este problema?

Ser sensatos es lo mejor que debemos hacer y aplicar en todos los aspectos de nuestra vida un criterio de moderación y sobriedad no esta de mas. Vivimos en el despilfarro, en que la tecnología todo o puede arreglar, con irresponsabilidad egoísta, sin pensar que hay un mañana y ciegos por un sistema que engaña. Y engaño en los 60-70-80… construyendo viviendas de muy baja calidad, mal aisladas, con materiales tóxicos, diseñadas para especular y con la idea de que una caldera de gasoil y un enorme aire acondicionado lo solucionaban todo.
Todo esto se debe acabar. En esto hay dos noticias, una mala y otra buena. La mala es debemos revertir todo esto y para ello debemos gastar dinero, invertir. La buena es que esta inversión se amortiza en unos cuantos años.

Mucha gente piensa que la construcción sostenible parece algo reservado para grandes empresas y familias con grandes recursos, ¿es viable que cualquier familia española modifique su casa o construya una vivienda sostenible?

Por supuesto. El problema es que las constructoras convencionales, que se dedican a edificar para este sector de la población, todavía no se han implicado en ello y siguen especulando. Si esto no cambia nuestros esfuerzos no van a servir para nada. Existen algunas constructoras, pocas por ahora, que han dado pasos hacia un nuevo modelo de edificación, implicándose en un modelo no especulativo y construyendo con criterios de bioconstrucción. Tienes el ejemplo de Distrito Natural, por ejemplo.
Adaptar la vivienda ya existente para que sea eficiente y saludable es factible en el momento que te lo propongas. Es cuestión de ponerse en manos de profesionales y acercarse a las líneas de subvención que muchas administraciones tienen para la eficiencia energética.

El acceso a la vivienda es una de las preocupaciones endémicas de la sociedad española. ¿Es compatible esta dificultad con tener una casa saludable ecológicamente, y respetuosa con el medio ambiente?

Por desgracia si. Y es debido, sin duda, al modelo especulativo que ha arraigado: Hay gente se compra pisos para especular, para incrementar su patrimonio y esto hace que suban los precios del suelo, por lo que sube el precio de la vivienda. De esta forma las economías mas modestas ven inalcanzable ven frustradas sus necesidades de disponer de un hábitat adecuado.
Rotundamente si. Es posible tener vivienda a precio accesible, saludable y eficiente para todas las familias siempre que exista una voluntad para ello por parte de las administraciones y que estas administraciones sean capaz d e frenar el ímpetu especulativo de los mercados.

Tenemos que felicitaros con total sinceridad, ya que predicáis con el ejemplo. Vuestra sede está ubicada en la ecoaldea Arterra Bizimodu, con una media de emisiones de carbono por persona de 2T/año, mientras que la media de un europeo es de 11t/año. ¿Crees que es viable que otras empresas verdes puedan seguir vuestro ejemplo?

Lo nuestro es pura militancia. No podemos ir predicando sin dar ejemplo. Por esto desde hace años, y desde una apuesta familiar, decidimos vivir con menos. Esto se traduce en la mínima utilización del vehículo; ningún viaje en avión; una alimentación basada en los productos de nuestros huertos, etc, etc.
Buscamos la felicidad en otros lugares que no son el consumo. Además, en este proyecto de Arterra Bizimodu, buscamos desarrollar un modelo de vida diferente capaz de ofrecer una alternativa a un modelo de sociedad insostenible e ineficaz que ha depredado el planeta y ha creado una monumental injusticia social en todo el planeta.
Creo que es imperativo el cambio de modelo. Si queremos ofrecer ofrecer algún tipo de futuro a las generaciones que vienen debemos cambiar de esquema y el sector empresarial , desde la más pequeña hasta la más grande debe asumir su responsabilidad y no entrar de lleno en el juego capitalista.
Hay iniciativas interesante, una de ellas, por ejemplo es la asociación SANNAS Triple Balance, a la cual pertenecemos y fuimos cofundadores. Ahora aglutina mas e 130 empresas que trabajan desde la ecología, la ética y desde una economía sana y respetuosa.

Tal y como te describes, llevas desde los 17 concienciado con el cuidado al medioambiente. ¿De dónde te vino ese temprano compromiso? ¿Cómo fue que te centraste en la arquitectura sostenible y ecológica?

Soy ecologista, que yo me acuerde, desde los 14 o 15 años. Tomé conciencia de que le sistema no me servía a los 16 y empecé a buscar alternativas a los 17. En los 80 la cultura underground y la contracultura era de los más atrayente si eras un inconformista y buscabas nuevos modelos, las comunas, el mundo idealizado hippie, etc. Comencé en el movimiento antinuclear, leyendo a Toreau y Huxley con unas inconmensurables ganas de cambiar el mundo, aunque enseguida me di cuenta de que era yo el que tenia que cambiar antes.
En los 90 conocí a mi pareja de ahora; Miracles y nos propusimos hacernos una casa en un terreno que teníamos en Mallorca. Nos dimos cuenta de que sería muy difícil encontrar información y, como todos en esos años, comenzamos a experimentar apoyados en las pocas personas que en esos años estaban en la bioconstrucción. Fue una búsqueda en el que la mejor herramienta fue el sentido común. El resultado fue una vivienda unifamiliar con un alto porcentaje de autoconstrucción, utilizando materiales locales. Una vivienda que lo tenía casi todo: un diseño con criterios en permacultura, huerto, frútales, piscina naturalizada, mucha eficiencia energética con un gran aislamiento de corcho, morteros de cal, madera, piedra, sistema de reciclaje de aguas negras, recogida de aguas de lluvia… Toda una experiencia que sirvió de modelo para otros muchos proyectos en las islas.
El mundo de la bioconstrucción comenzaba su andadura en respuesta al desastre constructivo y medio ambiental de este país. Pioneros como Mariano Bueno, Pedro Cores, Petra Jebens-Zirkel, Ismael Caballero, Iñaki Urkia y otros muchos desarrollaban lo que serian los Principios y Pautas de la Bioconstrucción.

¿Podrías explicarnos en qué consiste la bioconstrucción?

Se trata de edificar con sentido común, pensando en el entorno, en la salud, en que les vamos a dejar a las generaciones futuras. Se trata de trabajar para cuidar a la gente, de no especular, de ofrecer espacios saludables para que las familia puedan desarrollar todo su potencial y sean felices.

En este sentido, alguna vez has comentado que tú diferencias entre bio y eco viviendas. ¿Cuál es la diferencia?

Es cierto en la revista incluimos dos tipos de viviendas las que consideramos que respetan los criterios de bioconstrucción (bio) y las que van en camino de serlo, pero que se han saltado algún criterio (eco). La explicación de esta diferenciación es que consideramos importante los esfuerzos encaminados hacia una edificación responsable pero cuando no se hace un estudio geobiológico, uno de los puntos que suelen saltarse las construcciones eco, lo decimos a nuestro público sin ningún problema.

Eres parte del equipo que ha sacado adelante el Ecómetro, ¿podrías explicarnos qué es y en qué consiste?

El Ecómetro es una herramienta para evaluar edificios con criterios de bioconstrucción. Mientras que el resto de certificaciones se centran solo en la eficiencia energética, unos pocos también analizan el análisis de ciclo de vida, el Ecómetro, además de todo esto, va más allá y evalúa la salubridad de los materiales, la calidad e aire interior, el estudio geoambiental, los aspectos sociales, etc. Además, es gratuito y desarrollado en código abierto.

Como gran referente en España, ¿Cuál es tu valoración de implantación de la construcción sostenible en España comparado con otros países punteros?

Antes me gustaría aclarar una serie de términos. Lo que se denomina “construcción sostenible” es la construcción convencional que ha evolucionado hacia unos mayores requisitos en eficiencia energética y poco más. La bioconstrucción y la arquitectura regenerativa van mucho más allá.
España va retrasadas con respecto a otros países donde esta construcción sostenible y la bioconstrucción están más implantadas
De Europa vienen constantes recomendaciones para implementar medidas de ahorro y eficiencia, cada país hace lo que le va bien y este desarrollo no va parejo. Por ejemplo, estas medidas pueden avanzar si la población es consciente de ello y emprende rehabilitaciones para una mayor eficiencia, y es labor de los gobiernos explicarlo y que llegue a las personas.

Esta pandemia del coronavirus y sus consecuencias humanas, económicas y sociales, ¿crees que ayudará a consolidar la conciencia medioambiental y ecológica o podría ser un paso atrás?

No si la gente es consciente de que esto es un aviso, una alerta de que el camino que hemos seguido hasta ahora no es viable para la supervivencia de la humanidad. Espero que cuando esto acabe todo no siga igual y que el día después haga que nos replanteemos nuestra forma de actuar. No podemos seguir por el camino del consumo desaforado, de la globalización, de la injusticia. Además, ya estamos en una fase de no retorno, ahora hay que prepararse para una profunda adaptación en que las cosas no van a seguir igual, lo que el profesor de la universidad de Cumbria, Jem Bendell, denomina “Deep Adaptation” en su mapa para navegar por la tragedia climática (1).

Eres un profesional de la comunicación, por lo que seguro tienes una respuesta. ¿Por qué tiene tan poca visibilidad la gran cantidad de personas y empresas que están haciendo las cosas bien respecto al medioambiente?

Hay varios factores que se entremezclan entre si para llegar a la situación en la que estamos. El capitalismo, los mercados, las multinacionales y los gobiernos que sustentan este mecanismo han encontrado una forma muy eficaz para lograr sus objetivo, que no es otro que el de obtener beneficios económicos y poder. Este mecanismo mantiene a la población en un estado de letargo continuado en el que no son capaces de elegir, el libre albedrío ha desaparecido y el poseer bienes de consumo pacifica a la persona y lo mantiene en un falso estado de felicidad. En este punto tengo que alertar sobre el capitalismo verde, que tan en boga esta hoy en día. Tiene su peligro porque puedes creer que estas haciendo las cosas bien y no ser así.
Una forma eficaz de saber donde esta uno, respecto al compromiso con el medioambiente, es calcular tu huella ecológica. Si es más de un planeta estas engañándote a ti mismo.
Hoy más que nunca se trata de discernir, de bucear en tanta información y buscar lo autentico, de encontrar esa cooperativa que realmente están, a nivel local, trabajando una agricultura responsable y de cercanía, de eliminar los viajes en avión e ir en el coche uno solo…

En ClicKoala hemos preguntado a expertos universitarios sobre cuáles eran los sellos y certificaciones ecosociales con verdadero valor. Sin embargo, algunos de los más valorados son desconocidos por la ciudadanía. ¿Cuál crees que puede ser la razón?

¿Por la despreocupación? Es cierto lo que comentas. Todavía hay personas que piensan que el Ecolabel (la euromargarita) que otorga la Unión Europea ofrece productos responsables, éticos y saludables; incluso personas que consumen productos bio. No creo que sea por falta de información ya que los medios concienciados ofrecen estas valoraciones y comparativas. Quizás también sea por comodidad, por desidia, por desinformación…

En este aspecto, ¿podrías recomendarnos algunas de estas certificaciones que consideras que son confiables? Y, en el otro lado de la balanza, ¿alguna que sepas que no tiene un valor real?

Para los material de construcción se complica ya que no existen sistemas de control (consejo regulador en la alimentación). Es un sector que va por libre y hay que actuar analizando las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP), analizando el ciclo de vida, lo que dicen los expertos, viendo las comparativas que se hacen medios de confianza y en muchos casos buscando lo “menos malo”.
En EcoHabitar, desde el principio, venimos trabajando en esta línea. Hemos realizado comparativas y estudios de aislamientos, de sistemas constructivos, de distintos materiales, cerramientos, de pinturas, de barnices… Sólo recomendamos empresas que consideramos que están dentro de una línea responsable y que cuidan lo que hacen. Es complicado, porque puede ser subjetivo, pero trabajamos en ofrecer la mejor posibilidad de elección.
Por otra parte el trabajo de los profesionales de la arquitectura ecológica es el de asesorar en materiales inocuos y biocompatibles.

Sobre certificados que trabajan el greewasing, parar mi el mas flagrante ya te lo he mencionado: el ecolabel.

Por último, ¿qué referente nos recomiendas entrevistar para poder compartir consejos sobre sostenibilidad y/o consumo responsable? ¿Qué pregunta le harías?

Para mi una de las personas que más a fondo conoce el consumo responsable es Toni Lodeiro. Un autentico crak. Mi pregunta para él sería: ¿Toni, podrías hablarnos sobre los peligros del capitalismo verde?

 

(1) Puedes ampliar esta información con este articulo aparecido en el último número de EcoHabitar escrito por Mónica Cuende  haciendo click AQUÍ 

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