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Entrevista con expertos: Sera Huertas

Tiempo de lectura: 8 minutos

Entrevista con Serafín Huertas Alcalá


Técnico en educación ambiental en el CEACV. De formación soy ingeniero técnico agrícola y estoy metido en la trinchera de la comunicación y educación ambiental desde 1997. En los últimos años he tirado del carro junto a otras compañeras de la Asociación Valenciana de Educadoras Ambientales; colaborado activamente dentro del colectivo #EA26 y he dirigido el proyecto Inspíra’t para la empleabilidad de personas con discapacidad intelectual, dentro de la educación ambiental. Tengo una presencia muy combativa en Twitter con el perfil @reverdeconcausa

Para empezar, algo obvio. ¿cómo se te ocurrió meterte en la aventura de ser Educador ambiental hace 20 años?

Pues no hay una respuesta “romántica”, ni una anécdota digna de ser contada para responder, es más simple. Siempre he tenido interés por ayudar a los demás a entender las cosas que nos rodean, sobre como funciona el mundo y nuestra sociedad, probablemente por una motivación egoísta, que es entenderlo yo mismo. A partir de ahí resultó que estaba en el momento y en el lugar adecuado, cuando la Generalitat Valenciana decide crear el Centre d’Educació Ambiental de la Comunitat Valenciana (CEACV) en el año 1999, y aunque yo llevaba un par de años haciendo cosas de educación ambiental, llegar al CEACV fue la clave para decidir dedicarme profesionalmente a la EA.

Puede haber personas que no conozcan en qué consiste ser Educador ambiental ni su ámbito. ¿Podrías explicárnoslo?

En primer lugar debemos hacer referencia femenina, es decir, educadora ambiental, ya que las mujeres son mayoría en esta profesión. Ya os he adelantado algo en la anterior respuesta, cuando he dicho que es ayudar a los demás a entender las cosas que nos rodean, sobre como funciona el mundo y nuestra sociedad, pero claro está, con un evidente posicionamiento, aquí no puede haber ni neutralidad, ni equidistancia, aquí se ha de estar en el bando de los buenos y buenas, los que ponen la vida en el centro, a las personas y no a la economía. La educadora ambiental orienta su trabajo a mejorar las capacidades de análisis, reflexión y acción de las personas buscando en ellas un compromiso por adoptar modelos de conducta compatibles con la vida en el planeta.

Buscamos capacitar a las personas para analizar de forma crítica lo que ocurre a nuestro alrededor y de esa manera facilitar la comprensión de los procesos ambientales en conexión con los sociales, económicos y culturales. Y por supuesto, todo ello dirigido a la acción.

Tus 20 años de experiencia te permiten tener una visión general muy completa del desarrollo de la educación ambiental. Te proponemos un juego complicado pero que seguro es interesante para nuestros lectores. Enumera 3 aspectos en los que España ha hecho los deberes ambientales y 3 en los que ha suspendido.

Vamos allá… Hemos hecho los deberes:
1. La ciudadanía ha dado un salto espectacular en cuanto a sensibilización y concienciación ambiental, eso es indiscutible, se está produciendo un gran cambio cultural, aunque todavía nos falta la última fase de esta transición, la acción.
2. Hay un buen número de políticos y políticas que han tomado el mando en sus respectivas administraciones y se han lanzado a hacer políticas ambientales valientes, transformadoras y estructurales. València es un buen ejemplo, la ciudad se está convirtiendo en un referente en movilidad urbana, consumo energético, alimentación sostenible, etc.
3. Se hace mucha y muy buena educación ambiental fuera del ámbito tradicional de la educación ambiental. Se han roto las barreras, se ha abierto el coto en el que parecía vivir aislada la educación ambiental y ahora podemos ver cosas muy buenas en el espacio destinado a dar información del tiempo, en un telediario; en el canal de Youtube de una científica o en una cooperativa energética.

Suspendemos:
1. La educación ambiental no es relevante. Desde la política nos miran con cariño, en realidad caemos bien, pero a la hora de la verdad incomodamos. Si bien es cierto que hay excepciones, son solo eso, excepciones. Hay que ser valientes y demostrar el interés por la educación ambiental con hechos y presupuesto.
2. Profesionalmente hablando, la educadora ambiental tiene en muchos casos unas condiciones laborales indignas, total, piensan que lo nuestro es mucho de compromiso personal, amor al planeta y voluntariedad. Pues no, nos queremos ganar la vida dignamente con esto.
3. Junto al cambio climático, la salud y la educación tienen que ser los grandes retos políticos de cualquier gobierno. La transición ecológica debe dar mucho más protagonismo a la salud y a la educación, y no solo con declaraciones, con hechos. La deriva de leyes educativas de las últimas décadas o el ninguneo a la salud son claramente merecedoras de un suspenso.

Si la comunidad científica y la ciudadanía tienen claro que la lucha contra el cambio climático debe ser una prioridad, ¿qué crees que todavía falta para que España y el mundo, en general, cambien sus prioridades y su forma de vivir para mitigar el cambio climático?

No tengo la respuesta, ya me gustaría, y si la tuviese probablemente nadie me escucharía, recuerda que soy educador ambiental. En mi caso, mis prioridades las cambió ser padre y empezar a plantearme la mierda de mundo que le estaba dejando a mi hija, obviamente no quiero eso para mi hija y hago lo que esté en mi mano para que no sea así.
Es posible que la gente también necesite buenos ejemplos para cambiar sus prioridades. Si una ciudad, como el caso de València, aumenta exponencialmente los kilómetros de carril bici y el número de calles peatonales, tú te animas a coger la bici y andar, pero si subvencionas las corridas de toros y recortas en programas de educación ambiental ¿Qué mensaje lanzas?
También creo que leer, y hablar sobre lo que se lee, son una buena fórmula para cambiar nuestra mentalidad y prioridades. Es imposible leer a Andreu Escrivà, Irene Baños, Pedro Fresco, Alberto Vizcaíno, Antonio Cerrillo o Yayo Herrero y que no te provoque una “conmoción en la fuerza”, así que recomiendo eso, leer y conversar sobre cambio climático y todas sus implicaciones.

Cualquiera que te siga en twitter sabrá que no te casas con nadie. ¿crees que las teorías que niegan el cambio climático están apoyadas por intereses concretos?

De entrada me sigue flipando que mi perfil de Twitter le pueda interesar a alguien, así que estoy agradecido a la gente que lo sigue y que además interactúa. Sí me caso con gente, me caso con la gente valiente, que tiene cosas que contar, que me aporta y suma, con la gente optimista, con quien defiende sus posturas con argumentos y además escucha y respeta, claro que me caso.
¿Están las teorías que niegan el cambio climático apoyadas en intereses concretos? Contesto con una pregunta ¿la lluvia moja? Bruce Willis en “El último cowboy” dice que sí, pues eso. Esto está muy claro, solo hay que leer “Mercaderes de la duda” de Erik M. Conway y Naomi Oreskes y “Perdiendo la Tierra” de Nathaniel Rich para saber quién está de ese negacionismo y con qué estrategias. También recomiendo el fantástico blog de Ferran Puig, “Usted no se lo cree”, que de negacionismo climático sabe más que nadie.
De todos modos creo que lo más peligroso en estos momentos ya no es el negacionismo recalcitrante que se expresa como tal, sino el que ha mutado, como un virus, y que ahora no es negacionista del cambio climático pero si hace presión negando la efectividad de medidas y políticas, pintándose de verde y vendiendo una alternativa de falso desarrollo sostenible. Ojo con ellos y ellas.

Hablando de organizaciones concretas, las empresas energéticas ponen mucho énfasis en su transición energética. ¿Crees que es real o greenwashing? ¿Son todas iguales?

Pues no, no son todas iguales, claro que no. Costará olvidar el día que una empresa energética compró todas las portadas (sí, las portadas) de los principales periódicos nacionales para “sacar pecho” de su ecologismo e ir de verde, coincidiendo con el inicio de la COP25 en Madrid y cuando todo el foco mediático y de la opinión pública estaba justamente allí. La empresa que en 2018 encabezaba la lista de empresas con más emisiones de gases de efecto invernadero en España, según el Observatorio de Sostenibilidad, pretendía dar la imagen de líder de la lucha del cambio climático, o sea, greenwashing de manual.
En lo que ponen mucho énfasis algunas de estas empresas es en maximizar su cuenta de resultados y los dividendos de sus socios, acabando de exprimir el negocio de las energías fósiles, pero vendiendo la imagen de líderes de la descarbonización.

En el lado opuesto podemos encontrar cooperativas energéticas como Som Energia, cooperativa de consumo de comercialización y producción de energía de origen renovable, que están claramente comprometidos en impulsar un cambio del modelo energético actual para conseguir uno100% renovable. Cualquier comparación con las anteriores en materia de sostenibilidad y justicia social, es odiosa.

Es comprensible que la ciudadanía se confunda ante todo lo que ofrece el mercado energético, especialmente viendo las grandes inversiones en greenwashing que hacen algunas empresas, pero afortunadamente hay quien ofrece la posibilidad de disponer de información y herramientas para entender este mercado. En la ciudad de València contamos desde hace un año con la Oficina de la Energía, un espacio municipal donde se ofrece información y formación a la ciudadanía, y se proporciona asesoramiento personalizado, además de talleres y otras actividades.

Te levantas un día y él o la Presidente del gobierno de turno te nombra ministro de Medio Ambiente. ¿Cuáles son tus decisiones en los primeros 100 días?

Esto es como frotar la lámpara y que salga un genio al que pedirle tres deseos, vamos a ver…
Me sentaría en mi despacho, con una buena cerveza, y cogería los ODS, los 17 objetivos y metas de desarrollo sostenible e iría tomando decisiones respecto a cada uno de los mismos. Priorizaría 4 de ellos, el número 13, acción por el clima, 14 y 15, referidos a los ecosistemas y ODS número 3, salud y bienestar. A partir de estos, todos los demás.

Marcaría 4 pilares para todas las políticas de mi gobierno:
1. Emergencia climática y transición ecológica.
2. Salud.
3. Educación.
4. Bienestar social.

Para la educación ambiental, crearía, por vía urgente, un Alto Comisionado de Educación Ambiental y Agenda 2030, a imagen y semejanza del que magistralmente dirigieron Cristina Gallach y Federico Buyolo hace un par de años.

Impregnaría todo el curriculum escolar de competencia ecosocial.

Por último dimitiría, porque este país lo que necesita es una Presidenta.

Hay personas que piensan que en la lucha contra el cambio climático no pueden hacer nada por sí mismos. ¿Cómo podrías convencerles de que una buena acción repetida miles de veces sí hace la diferencia?

Pues que lo hagan por los demás, dormirán mucho mejor, de hecho yo lo hago fundamentalmente por mi hija, ya que ella y toda su generación serán las que tendrán que afrontar, en su etapa adulta, un mundo muy distinto al actual, ahora esperemos que además no sea mucho peor.

Y claro que sí podemos hacer muchas cosas por nosotros mismos, pero nunca desde la culpa, siempre desde la responsabilidad, no tenemos que vernos como culpables del calentamiento global y sus consecuencias, la culpa atenaza y lleva a la negación, hemos de vernos como responsables, y eso pasa en un principio por conocer en detalle qué pasa y cual es el origen de la crisis climática. Después es preciso conocer muy bien las consecuencias porque solo así se puede construir una percepción realista del riesgo y comprender nuestras vulnerabilidades. A partir de ahí es necesario que la gente sepa que soluciones puede aplicar, ya que solo así es posible situarse ante el problema y pensar “Yo sí puedo”.

Por otro lado recomiendo a la gente que busque información con referencias a las consecuencias del cambio climático en su entorno más cercano, y que vincule estas con su salud ¿Cómo le puede afectar? ¿Acaso eso no sería motivo para actuar? Y en cuanto qué hacer, voy a recomendar dos libros que hacen precisamente eso, decir lo que podemos hacer: “Y ahora yo qué hago” de Andreu Escrivà y “Ecoansias” de Irene Baños, así que vuelvo a lo de antes, hay que leer y conversar más sobre estos temas, pero ojo, alejándose de cuñadísimos.

Clickoala apuesta por el consumo responsable. En nuestro buscador únicamente aparecen productos con sellos y certificaciones ecosociales avalados por expertos universitarios en sostenibilidad. ¿Podrías recomendarnos algún sello ecosocial que consideres que es de fiar? ¿Y que no sea de fiar?

No sé si responde a vuestra pregunta, pero últimamente me preocupan mucho los productos que testan con animales, por eso consulto Cruelty Free (PETA) que es la organización más grande de derechos de los animales del mundo o Leaping Bunny, aunque hay marcas libres de crueldad que deciden no certificarlo a través de estos sellos, por lo que las listas no son las únicas a tener en cuenta.
¿De cuales no fío? De cualquiera que lleve un coche.

¿Podrías recomendarnos a alguien que consideres puede aportar conocimientos sobre consumo responsable? ¿Y qué le preguntarías?

A cualquiera de SETEM Comunitat Valenciana, una ONGD, que trabaja desde el año 1993 el consumo responsable y el comercio justo a través de la educación y la sensibilización. Y por supuesto me interesaría saber como incorporan la crisis climática y la Agenda 2030 a su trabajo de educación ambiental. También me encantaría conocer sus motivaciones personales para abordar esta tarea tan importante para la sociedad.

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