Las colillas en el suelo: un desecho socialmente aceptado

Tiempo de lectura: 4 minutos

Una pareja paseando por la calle tira algo a la papelera, hasta ahí todo normal. A los pocos metros, uno por cada lado tiran al suelo su correspondiente colilla en un gesto que parece totalmente inconsciente. Un gesto que se repite en muchos fumadores cada vez que entran a una tienda, a un taxi, a un bar, que salen de su puesto de trabajo a echar un cigarrito… Y no decimos nada porque a los pocos metros, a los pocos minutos, alrededor de esa calle y en toda la ciudad, en el país y en el mundo, se tiran cientos, miles, millones y hasta billones de colillas al suelo (en concreto 4,5 billones en todo el mundo) sin el menor tipo de pudor.

¡Están por todas partes!  ¡Estamos andando sobre colillas!

Y encima está socialmente aceptado, ¿Por qué?

En Clickoala no podemos encontrar la razón, ¿la sabes tú? Lo curioso es que (afortunadamente) ya se ve raro tirar un papel al suelo de forma descarada mientras alguien te esté mirando, siempre te dirán algo reprobando tu actitud. Y lo mismo pasa con las cacas de los perros, al menos en grandes ciudades si no la recoges tras tu perro, te llamarán la atención. Y nos parece bien, así debe ser.  Pero ¿cuándo se llamará la atención a los ciudadanos poco cívicos, poco concienciados o muy, muy despistados que tiran sus colillas al suelo en cualquier tipo de entorno urbano o rural? Es más serio de lo que parece.

La incidencia de fumadores en España es del 30% sobre la población general, lo que supone cerca de 14 millones de personas. Y desde luego hay una buena parte de ellos que se hacen notar, ya que 2 tercios de sus colillas terminan en el suelo. La prohibición de fumar en lugares públicos cerrados ayudó a disminuir el número de fumadores, pero lamentablemente al medio ambiente no le vino tan bien. La cantidad de colillas que se tiran al suelo se multiplicó con la entrada en vigor de la ley antitabaco.

¿Y que tienen de malo las colillas a parte de generar mucha suciedad y costos para su limpieza?

“Mezclas de cadmio, arsénico, alquitrán o tolueno, el efecto contaminante de las colillas en el medio ambiente puede ir de 7 a 12 años, aunque algunos autores dicen que sus consecuencias pueden durar hasta 25 años. Además, en contacto con el agua son especialmente dañinas, puesto que cada colilla tiene el potencial para contaminar unos 50 litros de agua dulce”, señala Greenpeace. Y ya sabemos lo crítico de nuestros mares en cuanto a contaminantes como los microplásticos.

Como podéis suponer, debido a su composición, las colillas no son reciclables. Pero, aunque no se puedan reciclar, el gran problema de las colillas viene por tirarlas al suelo. Y no, tirarlas al retrete, una costumbre bastante común, no es tampoco recomendado ya que los residuos acabarán de la misma forma en el océano. Y sólo mencionamos de refilón que las colillas mal apagadas “lanzadas a su suerte” son una de las principales causas de incendios de nuestros bosques…

Los filtros o colillas de cigarros fabricados a base de acetato de celulosa, en la mayoría de los casos, no se biodegradan. Bajo la luz solar y humedad los filtros de cigarros pueden romperse en pedazos de plásticos más pequeños, dejando escapar micro fibras sintéticas y cerca de 7000 químicos contenidos en un sólo cigarro, muchos de ellos tóxicos para el medio ambiente. Se ha demostrado que esos tóxicos se filtran, a través de procesos de escorrentía o urban runoff, hacia el medioambiente y son altamente nocivos para los suelos y los organismos terrestres y acuáticos.

Las colillas contaminan el agua

Las colillas contaminan el agua. Popular campaña de Surfrider Foundation y la agencia Saatchi & Saatchi Los Ángeles

 

¿Qué podríamos hacer? Hemos encontrado 4 propuestas.

  • La primera aunque suena bien no pinta fácil porque implica un aumento de costes en la producción de los cigarrillos, supondría diseñar y producir colillas biodegradables y lamentablemente dudamos que los productores se comprometieran a hacer algo así sin ser forzados legalmente.
  • Otra alternativa es la micorremediación, un proceso que usa hongos para degradar o retener los contaminantes en el ambiente, una investigación en la Universidad de Maine muestra que gracias a 3 especies de hongos sería posible que las colillas se biodegradaran en un periodo de entre 3 y 9 meses.
  • Una tercera alternativa fue propuesta por la Universidad de Extremadura y es usar este material poroso de los filtros como material absorbente del sonido. El coeficiente de absorción de las colillas es muy alto en frecuencias medias. Hasta ahora, lamentablemente, las iniciativas de reciclaje son anecdóticas.
  • Una última estrategia sería aplicar un sistema de depósito, devolución y retorno. Cobrar con cada cigarro una cantidad de dinero que sería reembolsada a quienes entregasen de vuelta las colillas. Alberto Vizcaíno lo propone en este post “SDDR para colillas de cigarros“.

Alberto es asesor de gestión ambiental y bloguero en Productor de Sostenibilidad y muy acertadamente afirma que “Tenemos que ser conscientes de que muchos de nuestros residuos lo son porque no los podemos usar para nada de manera rentable”. “Lo que habría que hacer con las colillas es echarlas a un vertedero en condiciones de seguridad, que no contaminen más o incinerarlas en condiciones de seguridad”.

Pero no nos engañemos, la estrategia más importante es promover campañas de concienciación y educación ambiental a menores y adultos, ciudadanos de a pie y sobre todo políticos, que pueden implementar incluso medidas sancionadoras realmente aplicables desde ya, para que consigamos que un desecho no pueda en ningún caso convertirse en algo socialmente aceptado.

Empieza desde YA, en Clickoala te animamos a deshacerte de las colillas de forma responsable, ¡no la tires al suelo!.

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1 comentario
  1. Sergio
    Sergio Dice:

    Me niego a asumir que las colillas se tienen que tirar al suelo y que por tanto han de inventarse filtros biodegradables. Ningún desecho puede estar socialmente aceptado. Solución? Concienciación y multa.

    Responder

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