Los meses de invierno siempre van acompañados de un aumento del consumo energético en el hogar. Cuando usamos electricidad, no causa contaminación, lo que contamina es el proceso de producción que lo creó. Cuanta menos energía consumamos menor será la contaminación y los gases emitidos a la atmósfera. Por eso, hoy traemos unos sencillos consejos sobre cómo reducir el consumo energético en una vivienda. De esta forma harás que no gastes demasiada energía y además puedas reducir el precio final en la factura de electricidad.
Climatización en el hogar
La calefacción y el aire acondicionado representan aproximadamente el 16% del gasto energético de los hogares. Para mantener una temperatura óptima y eficiente, la instalación de un termostato programable permite controlar con precisión la calefacción y la refrigeración, ajustando la temperatura según las necesidades y horarios. Además, la adopción de sistemas de climatización eficientes puede reducir significativamente el consumo energético.
Apagar los aparatos en modo stand-by
Los dispositivos en modo stand-by continúan consumiendo energía. Utilizar regletas con interruptor facilita la desconexión total de estos aparatos cuando no se utilizan, evitando consumos innecesarios y reduciendo el gasto energético.
Eficiencia energética de los electrodomésticos
Optar por electrodomésticos con alta eficiencia energética no solo reduce el consumo y el coste, sino que también promueve un uso más sostenible de la energía. Aunque la inversión inicial puede ser mayor, se amortiza a corto plazo gracias al ahorro energético. Es importante destacar que, según la nueva normativa de eficiencia energética en viviendas, a partir de 2030, todas las viviendas deberán tener una calificación mínima de eficiencia energética “E” para poder ser vendidas o alquiladas, y esta exigencia se elevará a una calificación mínima de “D” en 2033.
Mantenimiento adecuado de los electrodomésticos
El frigorífico, al estar en funcionamiento continuo, es uno de los aparatos que más energía consume en el hogar. Colocarlo en un lugar alejado de fuentes de calor y abrirlo únicamente cuando sea necesario ayuda a optimizar su eficiencia. En el caso de la lavadora, utilizar programas de lavado en frío o a baja temperatura reduce significativamente el consumo energético. Asimismo, es recomendable utilizar el lavavajillas solo cuando esté completamente lleno y evitar abrir el horno durante su uso para minimizar pérdidas de calor.
Iluminación eficiente
Sustituir las bombillas tradicionales por lámparas de bajo consumo o LED, aunque suponen una inversión inicial mayor, conlleva un ahorro significativo en la factura de la luz a largo plazo debido a su menor consumo y mayor durabilidad.
Aislamiento de la vivienda
Un buen aislamiento térmico mejora el confort y el bienestar en el hogar. Mantener una temperatura agradable durante todo el año, evitando pérdidas de calor en invierno y ganancias en verano, reduce la necesidad de sistemas de climatización y, por ende, el consumo de energía. Además, la nueva normativa europea establece que, a partir de 2028, los edificios de nueva construcción deberán ser de “energía cero”, y los edificios existentes deberán renovarse para mejorar sus sistemas de calefacción, ventilación y aislamiento.
Renovación de ventanas
Reemplazar las ventanas antiguas por modelos más eficientes contribuye a mejorar el aislamiento de la vivienda, reduciendo las pérdidas energéticas y, consecuentemente, la factura de electricidad. Esta medida también ayuda a disminuir las emisiones de CO₂ asociadas al consumo energético.
Respecto a estos consejos sobre cómo reducir el consumo energético en una vivienda, se recomienda comenzar por las medidas que sean más sencillas para aplicar en tu hogar, así se obtendrán resultados positivos y conseguirá reducir el consumo de energía lo máximo posible a corto plazo.